viernes, 26 de diciembre de 2008

La Democracia.

Es una pena lo que voy a decir pero creo que la democracia es la peor forma de gobierno para un país. Eso de que se decida quien va a gobernar por voluntad de las mayorías es una aberración. ¿Quién dijo que las mayorías eran sabias? ¿Quién dijo que las masas actuaban de acuerdo a la razón? Ocurre que la gran mayoría de la gente de una nación no tiene suficiente capacidad de discernimiento para resolver, ni siquiera para opinar sobre algunos o muchos temas de importancia, por falta de información, por falta de inteligencia, por falta de interés o porque casi siempre de decide con el corazón y no con la razón. Además, cuando se informan lo hacen en forma sesgada, porque los medios de información son controlados por grupos que quieren influir para su propia conveniencia. Otra parte importante de la gente decide (cuando de decisiones se trata, me refiero a las elecciones, que es la única instancia en que a las masas se les toma en cuenta) por razones de variadas índoles. A veces votamos por alguien que es simpático, y la simpatía nunca ha sido garantía de capacidad; a veces votamos por otro que habla bonito, o que sabe criticar muy bien y la locuacidad tampoco es garantía de capacidad. ¿Cuántas personas harán un análisis adecuado de alternativas antes de decidir por quien van a votar? ¿Cuántas personas cuentan con una información objetiva acerca de las posibilidades con uno u otro candidato? Pocasas. Y si hay de este tipo de personas, creo que son las mínimas; el resto, a lo que salga. Y de eso se aprovechan los más hábiles y poderosos para manejar la información. Nos dicen que Fulano gana en las encuestas y nosotros les creemos; nos dicen que Sutano ahora sí que es honrado, miento, eso no lo dicen, se trata de nunca jamás hacer que alguien se acuerde que Sutano fué alguna vez medio sinvergüenzón, sobre todo cuando a nosotros ya se nos olvidó; nos dicen que Mengano trae consigo el cambio, pero nunca se nos explica cuál cambio, en qué consiste el cambio. Puro manejo de la información para influir en el voto. Antes se usaba el cohecho y era penado por la ley. Hoy se usa la publicidad y los medios y no es penado por la ley, a pesar de que ahora se miente. En los años del cohecho no se mentía, solamente se negociaba unilateralmente.
Por otra parte, la democracia tal como está hoy concebida, nunca ha garantizado que la gente llegue, por medio de sus representantes, al poder. Se podrá llegar al gobierno; pero nunca al poder. Y lo que se busca con el sistema democrático, que es el bien común, no se consigue. En lugar del bien común, es más común que se consiga el bien particular, de unos pocos que saben manejar la situación. Los grupos económicos aumentan cada día más su riqueza y poder; las masas aumentan cada día más su pobreza y dependencia. Entonces, ¿qué diablos pasa con la democracia que no consigue solucionar los problemas de la gente? Hoy por hoy, estando en un régimen democrático, el pueblo deberá pagar por la mala situación económica creada por otros; los trabajadores perderán sus empleos y les faltará para llevarle a sus hijos. Mientras que los grupos económicos cerrarán uno de los mejores años de los últimos tiempos. Le cuentan a la opinión pública que los índices van para abajo. y les creemos. Pero, ¿cuáles índices? Menor crecimiento, responden. Pero crecimiento al fin y al cabo, digo yo.
Tal vez una buena opción de gobierno sería un régimen autoritario pero manejado por un consejo de sabios; el problema es que cuesta tanto encontrarlos y las personas sabias no tienen ningún interés en participar. Si lo tienen, entonces no son sabios y quedamos donde mismo. La otra alternativa sería una junta militar (¿ejército de salvación? ¿bomberos?) pero cargada para el otro lado, no como aquella. No mucho que se le note ni tan poco que se murmure. El problema con nosotros es que, cualquiera que sea quien maneje los hilos del país, sus antípodos (opositores, adversarios, enemigos, más enemigos que lo otro) le harán la vida imposible para que fracase de manera de que la próxima sucesión sea de sus colores. Ha sido siempre así, es así hoy y será así en el futuro, gracias a la democracia.
¿Qué hacemos entonces? Vienen nuevas elecciones y una vez más se nos presenta la oportunidad de elegir adecuadamente (el problema sigue siendo que elegiremos a los depositarios del gobierno, no a los depositarios del poder; esos no se eligen). Pero, ¿cuáles son nuestras alternativas? Las mismas de siempre. ¿Qué posibilidades tenemos de que ahora sí? Ninguna. Si sale un gobierno de los unos, los otros seguirán haciendo que no pueda gobernar por cualquier medio. Si sale un gobierno de los otros entonces los unos movilizarán a las masas para crear anarquía. ¿Quién paga la cuenta? Yo, tu, el, nosotros, vosotros, ellos. Todos, pero los que seguirán profitando, un poco menos o un mucho más, serán los mismos que han profitado siempre a costa de los que no pueden profitar por falta de profits.
Por lo tanto, es una pena lo que voy a decir pero creo que la democracia es la peor forma de gobierno para un país. ¿O ya lo dije?


Don Baldomero.

P.S.
CuántarazónteníaelfinadocuandopelabaaLosPolíticos.

jueves, 25 de diciembre de 2008

¿Y qué pasó con la doncella?

Unchuflay era un muchacho más entre todos los muchachos que crecen en nuestro país. Había estudiado y había aprendido a hacer algo por lo que alguien le pagaba algo de dinero para ayudar con algo a su familia. Pero su mayor deseo era, como el mayor deseo de cualquier muchacho de su edad, el rito de la reproducción. El no sabía que lo que tanto deseaba era una manifestación de la conservación de la especie que, sabia naturaleza, se presentaba detrás de una culminación de inmenso placer que la hacía imposible de eludir por cualquier ser humano normal y sano: el orgasmo.
De esta manera es que Unchuflaycito se había fijado en una doncella llamada Lucrecia (no nos consta la doncellez) que exhibía, a la sazón, hermosas caderas, delicada cintura, piernas firmes, bonitos senos y que le permitía besos jugosos que lo dejaban lelo. Te quiero Lucre, te quiero Unchu. Soñaba Unchuflaycito con vivir con ella toda la vida y entregarse, también toda la vida, a los placeres del amor, al rito de la reproducción continua (que ya dijimos que no entendía muy bien; la verdad es que lo entendía solamente hasta la etapa del torrente de placer, de ahí para adelante, who cares?) Y poco a poco comenzó a sacar cuentas: con lo poco que ganaba, le alcanzaría para comprar un poco de alimento, otro poco de ropa, y con el poco restante, para locomoción y arriendo. Hasta que se casó. Y se fue a vivir con la doncella a su nidito de amor. Te quiero Lucre, te quiero Unchu. Y se entregaron al placer en interminables horas que se transformaban en días y noches, uno para el otro. Métele Unchu, le alentaban sus amigos; ese es mi hijo, se ufanaba su padre; no tanto pués, advertía su suegro; qué romántico, suspiraban las madres; chuata, espiaban los más chicos; solamente lo necesario para cumplir con los designios de Dios, predicaba el cura. ¿Cuánto tiempo pasaron en trance? ¿Cuántos días, semanas, meses, años? Nunca se supo. Lo que sí ocurrió es que, como tenía que ocurrir porque así estaba predeterminado, la vida cuajó, y aquella hermosa y delicada cinturita, esos sinuosos, delicados y femeninos perfiles comenzaron a cambiar, a mutar, a metamorfosear y se fueron paulatinamente transformando en robustas redondeces y en abultados volúmenes para albergar una nueva vida. A todo esto, Unchito pensaba en su futuro vástago (o vástaga) y no se percataba de los cambios experimentados por la doncella. ¿Me quieres Unchu? Sí, mi Lucre. Y si se percataba, seguramente pensaría que luego del nacimiento del fruto, la naturaleza se encargaría de realinear formas, de reagrupar carnes, y todo volvería a ser como antes, ritos y más ritos, que para eso nos habíamos casado. El fruto acaparó tanto su atención y durante tantos años, que Unchuflay ni siquiera notó que doña natu no se había encargado de nada y que las robustas redondeces y abultados volúmenes permanecían en su lugar, especialmente después de los siguientes frutos que comenzaron a poblar el nidito. ¿En qué rincón de esos años, en cuál de todos los éxtasis se habían quedado atrapados aquellas hermosas caderas, esa delicada cinturita, esas piernas firmes, esos bonitos senos y esos besos jugosos que lo dejaban lelo? Nunca se lo preguntó. Nunca se le ocurrió preguntárselo. ¿Me quieres Unchu? ….Sí. Lo cierto es que Unchuflay, más preocupado del aprovisionamiento que de pretéritas ilusiones, trabajaba y trabajaba para llegar reventado a la casa, para poder levantarse a la mañana siguiente, para ir a trabajar y trabajar, para poder aprovisionar a todos sus seres. ¿Me quieres Unchu? Cuidado con el niño, Lucre. ¡Qué fue lo que provocó la metamorfosis de la doncella? ¿Los asados? ¿El exceso de ritos? ¿Los genes de su familia de guatones? Tampoco se supo nunca. Ellos dos, hoy se encuentran de lleno dedicados a atender a su prole que en gran número pobló su nido (creo que hasta mellizos tuvieron) y él está muy preocupado por la recesión mundial que parece que no va a respetar ni siquiera a su nido. En dos semanas más cumplen seis años de casados y lo van a celebrar con un asado espectacular al que me tienen invitado.

Don Baldomero.


P.S.
Elamorhacegiraralmundoatalextremoqueloemborracha.

Tuve un Sueño.

El planeta se muere de sed. El agua es un problema mundial de primera magnitud.
Se me ocurre un proyecto que podría solucionar estos dos grandes problemas mundiales, aunque sea en parte, y que nos podría dar como país la posibilidad de cooperar.
Ocurre que agua tenemos. Sí, dulce y en abundancia, pero no la aprovechamos. En el sur de nuestro país tenemos grandes ríos que vierten todo su caudal al mar sin que sepamos aprovecharlo, mientras que en las zonas más al norte, el vital elemento escasea y es cada vez más demandado, sobre todo por empresas mineras e industriales que lo necesitan para sus procesos productivos.
¿Qué tan de locos será traer agua desde el río Puelo, por ejemplo, tomándola en zonas altas y bombeándola hacia el norte para alimentar las distintas ciudades que carecen de ella?
¿Qué pasaría con Copiapó ahora que los agricultores y mineros están tan desesperados por agua, la cual ya no alcanza para cultivos de exportación y para procesos mineros? Según estudios de expertos, en Santiago tendremos graves problemas de agua en pocos años, tanto para la agricultura como para el consumo humano.
¿Qué pasaría con el norte grande, en donde este país tiene tantísimo territorio sin ocupar, si le inyectáramos agua a esas tierras y encontráramos algún cultivo adecuado a las condiciones del lugar? ¿No será posible cultivar, por ejemplo, algún grano para producir biocombustibles, o alimentos para los más necesitados, o plantar praderas con forrajes para animales, o frutales?
Naturalmente que estamos hablando de un proyecto que demanda transformaciones del entorno. Entonces los ambientalistas se opondrán porque dirán que no podemos alterar el habitat de las lagartijas y otros animalitos de cada zona. Puede que sea cierto, ¡pero el territorio es tan grande y hay tantas lagartijas!
Hace muchos años, los israelitas transformaron pantanos en vergeles dando un ejemplo al mundo de que, si existe la voluntad, los recursos, y sobre todo la inteligencia, este tipo de proyectos sí puede ser realizado. Los únicos que se opusieron fueron los Arabes que habían mantenido actitud pasiva al respecto por siglos. Hoy, las granjas colectivas de Israel son proveedoras de alimentos para sus habitantes y ya nadie recuerda que en su momento se trataba de una locura.
Imaginémonos por algunos instantes, lo que acarrearía un proyecto de esta naturaleza: las industrias siderúrgica, de hormigones, de elementos eléctricos, de bombas, etc., deberían ser capaces de proveer de todos los elementos necesarios; se ocuparía mano de obra especializada, Ingenieros, calculistas, contratistas, inversionistas, transporte, etc. en la fase de implementación; después intervendrían todos los entes involucrados en los proyectos específicos para cada aplicación en cada lugar, proyectos de riego, agrícolas, de investigación, mineros, etc. Finalmente estarían los operadores de los distintos sistemas creados, agricultores, mineros, industrias y los beneficiados finales, los usuarios de los productos creados.
Alguien podrá decir que no existen los recursos. Sí existen, hoy por hoy, el gobierno destina sumas de dinero a innovación las cuales no son aprovechadas en su totalidad por los distintos actores nacionales por razones que no conozco. Podríamos partir por estudios de factibilidad. Sería un plan nacional hermoso, ¿no les parece? ¿Y los recursos para invertir en elementos materiales, ductos, plantas de distribución, etc.? Los inversionistas privados, de la misma manera que se invierte en carreteras, podrían interesarse.
¿Será muy caro bombear agua desde tan lejos? ¿Será más barato desalinizar el agua de mar? ¿Seremos capaces de investigar para encontrar cultivos adecuados? Ya lo creo que somos capaces. En pocos años, la investigación ha transformado la agricultura de Chile llevándola a ocupar sitiales que nunca nos habríamos imaginado.
Si alguien lee estas líneas, y piensa que tienen asidero, entonces que las divulgue, que corran, para que lleguen a mentes que se encarguen de la parte ejecutiva y lleguemos a ver realidades a partir de un sueño.

Don Baldomero.

P.S.
Sialgunavezsecristalizaalgodeloexpuestoporfavorinvítenmealasadodeinauguración.

viernes, 5 de diciembre de 2008

No me venga con desaires, Donayre.

Mejor cállense la boca.
Las declaraciones de un general peruano relativas a los chilenos no son nada nuevo en el campo de las reuniones en que se toman algunos tragos demás y en que al que se los tomó le presentan un micrófono. Si el hombre es egocéntrico, el resultado es casi siempre el mismo. Recuerdo los almuerzos del Club de La Unión en los cuales primero se le regaba con mostos y luego se le pasaba un micrófono para que desparramara. Y como le celebraban, el breva se lucía y hablaba más de la cuenta demostrando lo que todos sabían pero nunca se atrevían a decir: poca sabiduría. Y los medios estaban al agüaite. La ocasión era esperada cada año. ¿Cuánto duró el show? ¡No se olvide de invitarlo pues! No jefe, ya le enviamos la misiva y ya confirmó su asistencia. Y lo curaban, y le pedían que hablara (dile al tonto que es forzudo para que haga fuerzas), y hablaba, y la guaneaba, y la mitad de la gente del país se comía la rabia, y la otra mitad se mataba de la risa. Pero no es este el tema de hoy. El tema es el de las declaraciones del general peruano, y las reacciones en nuestro país, y las contra reacciones en Perú, y las declaraciones de nuestros eminentes hombres públicos.
Me pregunto: ¿no tienen otras cosas más importantes de qué hablar que se preocupan de un curadito? ¿Cuándo se les hace caso a los curaditos? Las muestras de dignidad ofendida presentadas a este lado de la línea de la concordia (¿discordia?), lo único que logran es provocar más declaraciones poco felices. Habría bastado con lo que dijo la Presidenta: me comuniqué con don Alan y ofreció disculpas. Punto. Si nos quedamos callados hasta capaz que don Alan ni sienta temor de tomar medidas disciplinarias. Pero no. Seguimos hablando y vinieron las contra reacciones de inmediato. Resultado: el perla ahora hasta ha sido homenajeado y nosotros, rumiando penas.
Por lo demás, es un hecho que en nuestro país, en algunos casos, se trata de manera inadecuada a los hermanos peruanos. A mi me consta. Trabajé un par de meses en una armaduría peruana de Tacna, por los años 80, por encargo de mi empresa chilena y me tocaba ver, cuando veníamos a Arica a comprar insumos, que al peruano que compraba lo trataban mal, lo postergaban en la atención y cuando lo atendían lo estafaban en los precios. ¿Sería así siempre o yo me saqué el premiado? ¿Será así todavía? Ahora se les ocurrió llevar una réplica de La Esmeralda y del Huáscar, nada menos que a Arica. Es que es un proyecto fílmico, dicen. ¿Y cómo se sentirán más al norte? ¿Lo celebrarán? ¿lo aplaudirán? ¿lo ignorarán?
Por eso no me extraña que un curadito diga lo que dijo. Lo que molesta es el caso que se le hace al curadito.
Señores dirigentes del Partido Pipíolo, señores dirigentes del Partido Pelucón, señores visires, señores todos: mejor cállense la boca.
Hagamos como que el tema no tiene mayor trascendencia (aunque la tenga). No demostremos emociones. Si hay que actuar, entonces actuemos y démosle la importancia que cada cosa tiene.
Oiga don Baldo, ¿usted es Chileno? Si señora, ¿por qué lo pregunta? Es que como dice hermanos peruanos. Y, sí señora, yo los considero a todos como hermanos y creo que deberíamos dejar de molestarnos unos a otros con temas como el pisco, la aerolínea, la frontera marítima y todas esas cosas. ¿Y con los demás vecinos es lo mismo? Sí señora, menos con los argentinos que en este caso serían nuestros hermanastros.

Don Baldomero.

P.S. Sisomosamericanosseremosbuenoshermanosdicelacanciónperoparecequelacanciónseequivocó.

lunes, 1 de diciembre de 2008

El Celular.

Primero comenzó como una nueva moda a la que se plegaron las personas que siempre marcan avanzada dentro de la sociedad. Tener un celular daba status, se creaba imagen de modernismo, de exclusividad. En algún momento nació el cuento de los celulares de palo, que nadie sabe si fue cierto o no. El hecho es que tener un celular destacaba a la persona en el grupo.
Posteriormente, gracias a la imparable e inevitable (para una persona normal) publicidad, a todos se les hizo necesario contar con uno. No hay duda que como resultado de esto, hoy es casi una excentricidad no tener uno porque todos fuimos obligados por distintas razones. Además, es muy cómodo y facilita las cosas, aunque dificulta el tema financiero. A eso vamos.
Cuando comenzaron a aparecer los primeros celulares en manos de personas modestas, mi amigo Jaime Concha opinaba que las personas modestas habían libremente elegido bajarse sus ingresos en una suma equivalente al costo del plan correspondiente. Paralelamente negociaban con sus empleadores (o al menos ellos creían que negociaban) por mejores salarios. En esos años (estamos hablando de mediados de la década del 90), un obrero ganaba $ 200.000 al mes. Negociaba, huelga incluida en algunos casos, para conseguir un 5% de aumento lo que equivalía al costo de su plan. Flor de negocio. ¿Y la negociación no era para llevar más dinero a su casa? Y, si la habían ganado, ¿por qué la esposa no veía más plata a fin de mes? Lo que ocurría era que esa más plata iba a parar a las arcas de las compañías de telefonía celular.
La publicidad ha sido tan intensa, tan penetrante, tan imposible de no ser tomada en cuenta que el celular debe ser uno de los productos con mayor crecimiento en cantidad por habitante de todos los electrónicos del mercado. Y, si ponemos un poco de atención, veremos que en la totalidad de los casos está dirigida a los segmentos populares (avisos chabacanos, músicas estridentes, etc.).
No contentas con eso, estas compañías se orientaron a planes estratégicos de aumento de consumo debido a que, a pesar de tener un celular, la gente se cuida mucho de no llamar demasiado para no sobrepasar su cuota de dinero. Estos planes estratégicos de aumento de consumo consisten en algo tan simple como contratar con un canal de televisión para un programa determinado, concursos que consisten en hacerle a los televidentes preguntas vanales (¿quién fue el jugador que marcó el primer gol del partido entre Chile y …?) las que deben ser respondidas mediante mensajes de texto. La extraordinaria cantidad de giles que participan en el concurso, algunos enviando más de un mensaje para aumentar sus posibilidades, hace que proliferen estos concursos en la televisión. Flor de negocio, otra vez. Esta vez, negocio para el canal que financia sus programas y negocio para la compañía que aumenta su venta. El único que no hace buen negocio es el consumidor que cayó en la trampa creyendo que se iba a ganar unas lucas extras por contestar una pregunta de la cual creía que él no más sabía la respuesta.
Hace algunas semanas noté que en un canal de televisión hay un programa en el cual hay que armar palabras de una montonera de letras que se muestran en un panel. Me llamó la atención que pasaran tantos minutos y nadie respondiera al desafío. Como me considero bueno para el castellano, pensé que la solución que yo veía clarita, la mayoría no la veía tan clarita. Por lo tanto me decidí a ganarme las lucas que se ofrecían (gil de cuarta dijo el argentino). Cinco mensajes de texto alcancé a mandar antes de darme cuenta de mi estupidez. Las cinco veces me respondían con otro mensaje diciéndome que iba por buen camino, que siguiera participando. ¿Será legal? La gracia me costó mas de $ 1.500.- ¿Cuánta gente se tienta y participa de buena fe sin darse cuenta del engaño? Se me dirá que engaño no hay porque a nadie se le ha dicho que con un solo mensaje basta. Entonces, ¿cuánta gente participa de buena fe sin darse cuenta del aprovechamiento?
Otra estrategia para aumentar el consumo: en algún momento del mes aparece un mensaje de texto señalándonos que se ha activado una bolsa de minutos de SMS (¿qué querrá decir SMS?) y todos los meses cargan algunos pesos más que los contratados en la cuenta y uno los paga porque son pagables, estamos hablando de menos de $ 1.000.- ¿Quién se va a tomar la molestia de ir a las oficinas para desactivar ese cobro siendo que se pierde medio día cada vez que a alguien le toca sacar el numerito para que lo atiendan? Se pierde más plata que la que no se quiere pagar. Me gustaría saber cuántas personas usuarios de celulares tienen este problema. Si este mismo problema le ocurriera al 50% de los usuarios (yo creo que es más) y si la cantidad de usuarios de celulares fuera de 5 millones, y si el costo de este sobre pago no contratado fuera tan solo de $ 500 mensuales por usuario, entonces por este solo concepto se estarían embolsando nada menos que mil doscientos cincuenta millones de pesos al mes. Flor de negocio. ¿Será legal?
Son los costos de la modernidad, dicen algunos. Son los costos del libre mercado, dicen otros. Somos libres de rechazar estos costos. Pero de lo que no somos libres es de tomarnos la molestia de perder tiempo para dedicárselo a estos menesteres que nos imponen la modernidad y el libre mercado. Yo diría: que nos imponen los sinvergüenzas. En este país se castiga a quienes roban de manera directa, a veces por la fuerza y con daño a las personas (bueno, no siempre se castiga). ¿Y por qué no se castiga a los que roban detrás de una capa de institucionalidad, en nombre de una gran compañía, con abogados que la defiendan y que actúan al filo de la ley?
Hasta aquí no más dejo este comentario porque me acaban de mandar un mensaje de texto invitándome a contratar un combo de no se qué cosa y parece que es interesante.

Don Baldomero.

P.S. Lapublicidadeselartedeconvencernosdequenopodemosvivirsinaquelloquenonecesitamos.

viernes, 24 de octubre de 2008

La Picardía.

A mí el fútbol me apasiona. Es un deporte en el cual se supone que debe primar la inteligencia y la habilidad individual o colectiva para despistar al rival y encajar más goles. Me apasiona, sobre todo, porque es uno de los deportes en el que se permiten más deslealtades entre todos los actores que intervienen. Deslealtades entre los dirigentes de los clubes, deslealtades entre los jugadores, deslealtades entre los hinchas, deslealtades a todo nivel. Y lo curioso y apasionante que tiene es que dependiendo de donde vengan las deslealtades, les damos mayor o menor grado de aceptación, según nos convenga o no nos convenga. De chico me enseñaron que una deslealtad es lo que es y que el hombre debe ser leal por sobre todas las cosas. ¡Teorías atrasadas creadas en tiempos en que todavía no se inventaba el deporte rey!
A un jugador de fútbol que simuló un penal a su favor y que fue cobrado, lo pillaron al revisar las imágenes de la imprudente, infidente y desleal TV. La comisión de disciplina lo citó a declarar y se armó la grande. Uno de sus compañeros declaró que “querían matar la picardía del fútbol”, Otro declaró que “este tema no se debería ni tocar; jugadores que simulan hay desde que partió el fútbol (lo cual confirma mis apasionamientos); si se empieza a buscar imágenes, se pierde la esencia del juego”. El presidente del club afectado por la citación pero beneficiado por el penal inexistente declaró que “esta situación indica que hay un ensañamiento con el club”. Lo bonito de todo esto es que las declaraciones que provocan iras en algunos son justificadas por otros. ¡Eso es lo que me gusta del fútbol!
Lo de las simulaciones ya constituye un arma permitida en este deporte. La TV nos demuestra día a día que los árbitros se equivocan, los árbitros nos demuestran día a día que son los mejores compradores de actuaciones y los jugadores nos demuestran día a día que son mucho mejores actores que jugadores. Son muy buenos para hacer piruetas espectaculares en una simulación pero muy malos para hacer piruetas que conduzcan al gol.
¿Recuerdan ustedes esa extraordinaria actuación del Cóndor Rojas en el Maracaná? ¿Y las reacciones y declaraciones de dirigentes, colegas, entrenadores, Chilenos todos? ¡Qué pena que la FIFA haya investigado! Si éramos mártires. Para mí que al pobre Cóndor le pagaron para que declarara que fue una farsa, ¡si fue tan real y emocionante! Al que iba a ser el mejor arquero chileno de todos los tiempos no solo le impidieron ello sino que le impidieron que fuera el mejor actor deportivo de todos los tiempos.

¿Y cómo resolver el problema? ¿Y cual problema? Si usted dijo que le apasionaba el fútbol por lo de las deslealtades. Sí, pero era una forma irónica de iniciar mi comentario, en realidad me gusta bien poco el engaño. Entonces, ¿por qué me estaba engañando? ¿no cree que eso es una deslealtad con quien lo escucha y le tiene fe? Pero yo me refería al fútbol, pues. ¿O sea que las deslealtades son recriminables en el fútbol pero permitidas en sus comentarios? Dé gracias a Dios que no lo están filmando oiga.

donbaldomero.

P.S.
Ojaláquenuncamatenlahermosapicardíadelfútbolconleyesyreglamentosquelohaganmáshonrado.

lunes, 20 de octubre de 2008

Así Operarían

Una vez, a una Pyme, habría llegado una oferta de negocio que no habría podido ser rechazada. Como toda buena pyme, esta pyme tenía problemas para subsistir. Problemas de pocas ventas y falta de mercado, de pocos recursos financieros, de intereses usureros, de costos elevados, etc. Como la oferta habría sido atractiva, no habría habido dudas en acometer el proyecto propuesto y ¡a trabajar los boletos!
El proyecto en cuestión habría consistido en fabricar una serie de elementos de tipo publicitario para una municipalidad cuyo nombre no me dieron. La o las personas que habrían propuesto el negocio habrían estado todas bien posicionadas dentro de la muni en cuestión, es decir, habría habido altísimas probabilidades de adjudicarse la propuesta (que no la hubo) y además, una de ellas habría estado muy bien relacionada con uno de los gerentes de nuestra mencionada pyme.
Se habrían hecho los estudios de diseño, los estudios técnicos, de costos y precios y todo lo relacionado con un proyecto de esta naturaleza. Los elementos serían ubicados en diferentes lugares de la comuna de acuerdo a instrucciones de la muni.
Todo habría sido estudiado minuciosamente y habría llegado la hora de hablar de dineros. Y el trabajo le costaría a la muni 35 y ellos habrían dicho que era demasiado que con 30 bastaba y cuando la pyme aceptó les habrían dicho que tenían que facturar por 80 y que la diferencia sería para ellos (los de la muni lógicamente, bajo cuerda naturalmente) y que esa diferencia se debía garantizar con un cheque sin fecha por anticipado, cheque que al finalizar el trabajo y cobrar la factura, sería devuelto y que el pago debería ser en efectivo porque ellos no querían ningún tipo de constancia de la operación.
Y habrían partido, y se habrían sacrificado, y habrían tenido problemas como en todo proyecto de este tipo, pero los habrían solucionado, y hasta su I.T.O les habrían puesto (claro, había que hacer las cosas en regla pues). Y el trabajo habría quedado terminado y habría sido cancelado, y se habría hecho el reparto, y cada uno para su casa. ¡Esos son negocios mi alma!
Cuando me contaron esta historia (que parece cuento) yo dije que cómo era posible que por un trabajo que a lo sumo podría valer 35 se pagaran 80, se me respondió que en la muni nadie tendría acceso a los costos porque a nadie le interesaría, y que en el caso de que alguien metiera sus narices, un palito por aquí, otro palito por allá y asunto solucionado. Decían que todos eran ultrasensibles a los palitos gratuitos y que cuando veían un palito se les acababa la dignidad y la moral y se les olvidaban todas las rivalidades políticas, sobre todo en estos tiempos de miseria.
Y reclamé que cómo era posible que se usaran recursos de los contribuyentes de manera tan poco ética. Y se me respondió que los contribuyentes estarían felices de ver esos hermosos elementos de tipo publicitario que tanta falta les hacían y que el efecto de felicidad que causarían sería tan grande que el costo pasaría a segundo lugar. ¡Ah!, dije yo.
La persona que me contó esta historia estaba media pasada de tragos pues estábamos en una comida y me tinca que no era verdad, porque, ¿Cómo podría el sistema actual que rige nuestra sociedad, permitir tamaño engaño?

No hay que creerles a los curados. ¿O hay que creerles? ¿No dicen que los niños y los curados siempre dicen la verdad? Y este curado, ¿sería un curado de los que dicen la verdad o sería una excepción de esas que confirman la regla? Como yo también estaba medio pasado de tragos, hasta puedo haber imaginado la historia. O tal vez todavía estoy curado y estoy mintiendo. Pero si los curados no mienten. ¡Qué se yo!

donbaldomero.

P.S.
Lamoralmeduramientrastengaplataenelbolsillo
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martes, 14 de octubre de 2008

Ecuador-Chile.

Cuando supimos que el árbitro del partido entre Ecuador y Chile por las eliminatorias sería el señor Vásquez del Uruguay, nos invadió una especie de terror por lo que podría ocurrirle a algunos de nuestros astros. Nos imaginamos al caballero yendo a la federación uruguaya a pedir instrucciones. Usted ya sabe lo que tiene que hacer pues caballero, no se olvide que ha sido cuestionado anteriormente por mal desempeño; ahora tiene la oportunidad de reivindicarse; en todo caso, quien le puede aconsejar mejor es el maestro don Washington, pregúntele a él que también lo tenemos su poquitín cuestionado. Y, cho que sé, caballero, si la memoria no me facha, Chile nunca le ha ganado a Argentina por los puntos, pero en todo caso, cualquier achuda es bienvenida. Hay algunos pibes chilenos que con una amaricha más quedan fuera del partido con Argentina. Usted verá. Gracias maestro. Y el caballero estuvo casi un mes estudiando el problema. Y llegó el día del partido, y comenzó el partido, y el caballero no tuvo ninguna complicación en el logro del obscuro objetivo porque nuestros astros (¿asteroides?) le allanaron el camino como si hubieran estado remunerados por la federación uruguaya. ¡Qué manera de guanearla! No se preocupe caballero, le decían, aquí va una para que me muestre la que me corresponde a mí. Y va la amaricha. Y el otro lo mismo, y el otro, y el otro.
Cuando terminó el partido entre Argentina y Uruguay, el día anterior, todos bailábamos. Que Román se quedó afuera, que el Apache se quedó afuera. Ojalá que a nosotros no nos vayan a… Y nos fueron, pues. Y de las rojas, y nosotros las pedimos, pues.
En fin, dijimos, cosas del fútbol. Por lo menos no estamos perdiendo. Y perdimos pues. Lo peor de todo es que a los asteroides hasta se les olvidó cómo se juega a la pelota. Que teníamos un lateral (uno de los pocos tiros en que el jugador decide cuando jugar, como jugar, y con la mano) y lo perdíamos. Teníamos en cancha a dos que patean la pelota como mulas y no tiraron un solo chute al arco. Y ahora, ¿a quien le echamos la culpa? ¡Jetones!

donbaldomero.


P.S.
AquéhoraeselpartidoconArgentinaporqueahorasíquelesganamosaesoscachetones.

Debería haber una ley que prohibiera que un canal de televisión o periodistas inescrupulosos.

Debería haber una ley que prohibiera que un canal de televisión o periodistas inescrupulosos desarrollen y publiquen reportajes en los que, de manera absolutamente velada se engaña a la buena fe de farmacias y laboratorios para descubrir trucos y engaños a los pacientes y consumidores de medicamentos. ¿Cómo es posible que en este país no se pueda engañar al público sin que entrometidos periodistas revelen a todo el mundo, con el único objetivo de tener un buen rating, por ende de lograr buenos contratos publicitarios, las tácticas y estrategias para que aumenten las ganancias de las humildes cadenas farmacéuticas y de los laboratorios? ¿Dónde queda la libertad de trabajo me pregunto? ¿Cómo se les ocurre jugar con la tranquilidad de las personas que fueron tan inteligentemente engañadas y que, producto de su ignorancia, viven insensibles al engaño presunto de que fueron víctimas? ¿Donde quedan los derechos humanos (o corporativos) que se presume respetar en este país? Oiga, usted pareciera que defiende a esos sinvergüenzas de las cadenas farmacéuticas, oiga. No señora, lo que pasa es que en este país no se está respetando la libertad de mercado y si seguimos así las cadenas de farmacias y laboratorios van a tener que despedir gente y eso va a provocar cesantía y menos fuentes de trabajo. Bueno pero habrá alguna otra manera, digo yo… No señora, imagínese qué pasaría con los ingresos de los dependientes de las farmacias si se les eliminaran los incentivos por engañar cuando venden remedios. ¿Le gustaría que eso le ocurriera a algún hijo suyo? ¿Qué le pasara qué, caballero? ¿Qué lo engañaran con lo de los remedios o que le rebajaran el sueldo? ¡Ay! qué manera de desviar la atención y de no entender el problema. Si las cosas siguen así capaz que hasta se metan con los médicos. Seguramente se estarán imaginando que ellos también… ¡Qué descaro! Oiga caballero, y si a los dependientes de las farmacias se les aumentaran los sueldos base para que los incentivos fueran menos importantes porcentualmente en sus ingresos totales, entonces se sentirían menos presionados, digo yo. ¡Otra vez! Señora, ¿usted es matemática? ¿es psicóloga? ¿es abogada? No, caballero. Entonces no opine de porcentajes ni de motivaciones y ni siquiera se atreva a mencionar un cambio en las leyes que permiten que las cadenas fijen sus estructuras de remuneraciones de acuerdo a sus intereses. No sea comunista.

donbaldomero.

P.S.
LalibertaddeprensaestádejandolaembarradaenlosderechosdelosqueactúanalamparodelaignoranciadelagentedeberíamostraeraHugoChávezparaqueledéunapasaditaalopintor.

viernes, 10 de octubre de 2008

Erase un país en el que mucha gente tenía automóvil.

Erase una vez un país en el que mucha gente tenía automóvil. Se lo habían ganado porque mucho tiempo atrás, les habían dicho que la felicidad para un pueblo consistía en comprarse un automóvil, para lo cual se invirtieron recursos y se montaron parafernalias destinadas a satisfacer esta nueva necesidad que se le había creado a la población. Había que tener índices de país desarrollado, les decían, y uno de ellos era la cantidad de automóviles per cápita. Y, aunque muy pocos sabían qué significa per cápita, muchos invirtieron sus pocos recursos económicos (aún no se llegaba a ser país desarrollado) en dar un pié para comprarse el soñado ícono de nuevo status. Después se pagaban las letras como se pudiera. Algunas, muchas, no se pagaban; y los íconos debían ser retornados a los vendedores, o a los bancos, para ser rematados y comprados por los mismos que habían montado las mencionadas parafernalias. Los íconos, a la sazón, valían 10, eran adquiridos en remates a 5 y se vendían a 15. Flor de negocio. Valía la pena darles crédito a los poco pudientes. Total, después de quitarles el ícono, quedaban debiendo más dinero que el que habían solicitado. Mucho más. Y obviamente que tenían que pagarlo.
Pese a esto, los pudientes y los no pudientes seguían comprando y el país en cuestión se convirtió en un país con altos índices de íconos per cápita. Compraron los empresarios (en realidad ellos ya tenían desde mucho antes, pero aprovecharon las gangas de rebajas de aranceles y todo eso), los ejecutivos compraron, los empleados compraron, los obreros compraron (en un principio compraban lo que descartaban los empresarios y ejecutivos, luego comenzaron a comprar de primera mano), compraron las mujeres y hasta los jóvenes, muchos de ellos ayudados por sus pudientes papás.
El problema comenzó cuando de repente en el país se dieron cuenta que tanto vehículo necesitaba de carreteras, semáforos, puentes, combustibles y no estaba preparado para ello. La vida comenzó a ser difícil para los automovilistas que demoraban mucho más de lo necesario para trasladarse de un punto a otro. Atochamientos, accidentes, demoras, nervios crispados eran pan de cada día. Comenzamos a vivir preocupados del precio del crudo. Que la OPEP, que los pozos del caribe, que los tornados, etc. Sin embargo, pese a que los precios del combustible subían y subían, en el bendito país se compraban cada vez más vehículos (perdón, íconos) de mayor consumo. ¡Cuatro por cuatro, pues! Aunque no se usara nunca, había que comprar con doble tracción. Daba status; hacía la diferencia, ahora que tener un simple automóvil era tan del montón. Nunca a nadie se le ocurrió que no teníamos derecho a gastar en desplazarnos 10 a 20 veces lo que era estrictamente necesario. Nunca a nadie se le ocurrió legislar para asignar una cuota limitada de consumo de energía a cada habitante del mencionado país. Imposible. Los que deberían haber legislado cosas de ese tipo, eran los mismos que directa o indirectamente profitaban del negocio de vender y quitar íconos, de prestar y quitar dinero, de vender combustible para derroche. Y el combustible seguía subiendo. Y los accidentes también. Como los accidentes aumentaban, se determinó que en las carreteras, durante el día, aunque el sol friera huevos, los vehículos debían transitar con las luces encendidas. ¿Para que fueran vistos por quién? Nadie reparó en que el alto porcentaje de los accidentes graves ocurre en las madrugadas, cuando los jóvenes y las jóvenes regresan de una fiesta, con unos pocos traguitos demás ¿o con muchos traguitos demás? ¡Mentira señor! Mi hijo no bebe. Los que beben son los otros. Mi hijo no. No importa. Se decreta que para evitar accidentes, se deberá circular por las carreteras, de día, con luces encendidas, y que el consumo de gasolina extra sea pagado por el usuario. Total, lo que se ahorrará en gastos por accidentes es muchísimo mayor que el mayor consumo de combustible. Pero es que…No hay pero es ques, es ley y aplíquese.
Y resultó que en el país en el que mucha gente tenía automóvil, la vida comenzó a hacerse no más difícil, se hizo imposible. ¿Les conté que en el intertanto se decidió privatizar las carreteras? ¿Y que aparte de pagar los impuestos con los que se suponía se debía invertir en mejoras viales, los pudientes y los no pudientes tuvieron que cancelar peajes hasta por salir de sus casas? ¿Y que muchas de las carreteras que fueron privatizadas ya estaban hechas con los dineros de los impuestos? Desde luego que su manito de gato les dieron. No vaya a ser que la gente murmure. Tampoco les mencioné que aquellos que no querían transitar por las carreteras privatizadas debieron hacerlo por las caleteras; las caleteras eran alternativas que equivalían a la antigua vía antes de la privatización con la diferencia que ahora los tacos eran mayores porque en muchas zonas tenían una sola pista. Alguien murmuró que con esto estaban todos obligados a transitar por la vía. ¡Hocicón! Incluso en algunas zonas no existía la caletera. En otras, transitar por ella demoraba aún más por las interminables vueltas que había que dar. Tal parece que a algunos se les olvidó eso de que la distancia más corta entre dos puntos es una línea recta.
Geometrías más o menos, la cosa es que, producto del progreso, terminamos gastando una parte importante de nuestros ingresos en el regalo que otrora nos prometiera el finado que en paz descanse. Y la cosa no paró ahí, señor. No pues. ¿Qué podemos hacer ahora para sacarles más dinero a los pudientes y no pudientes? se preguntaron. Y alguien propuso: cambiemos el tag pués. Y se analizó. Analícese si es legal. Y se analizó si era legal. Y se hizo pués. Y resultó que los sufridos no pudientes (porque los pudientes no eran tan sufridos) tuvieron que pagar lo que no tenían para reemplazar el tag (tamos asta el guerguero). Traté de calcular cuánto dinero se recaudó por este concepto pero como aprendí a leer hasta la cifra de las decenas de mil solamente, no puedo decirles cuanto es.
En fin, hemos llegado al fin de esta historia que aún continúa (lo que termina es mi cuento). Espero que se hayan entretenido. Y que les haya gustado. Tengo que advertir que nada de lo que se ha contado es verdad. Es únicamente producto de mi imaginación que de tanto trabajar me hace malas jugadas.

donbaldomero.

P.S. Ennuestropaísnopasaalgoasíporquesiennuestropaíspasaraalgoasíloschilenosquesomoscaposnolopermitiríamos.