Si se hiciera una encuesta entre muchas personas, de muchas nacionalidades, de muchas etnias, de diversos niveles socioculturales y se les preguntara cuál ha sido el invento más trascendente en la historia de la humanidad, no me cabe la menor duda de que la invención de la rueda aparecería lejos en el primer lugar. Por lo menos eso es lo que me enseñaron desde niño y nunca me atreví a ponerlo en duda, tal vez porque nunca me puse a pensar en ello. Pero he aquí que después de cogitar y cogitar, he llegado a la conclusión de que es un error monumental. La razón de mi antiparadigmática afirmación es que la rueda, sin pretender negar que ha sido un invento muy útil e importante, no ha contribuido más que a facilitar a la humanidad el desplazamiento, ahorrándole una tremenda cantidad de energía y facilitándole la tarea de moverse de un lugar a otro y de transportar cargas. Sin embargo, hay otro invento que marcó el inicio del despertar tecnológico del hombre cual es la imprenta, invento que permitió y facilitó la divulgación del conocimiento para todos. Hasta antes de la invención de la tipografía o impresión con caracteres móviles en el siglo XV, los libros eran escritos a mano lo cual hacía muy difícil y caro el reproducirlos, significando esto que el conocimiento era de poca divulgación, o sea, solamente unos pocos tenían la posibilidad de acceder a él, y si le agregamos el factor oscurantismo que impedía que se divulgaran materias consideradas de elite (por razones que no son tema de este comentario), entonces muy pocas personas en la Europa medieval tenían la posibilidad de aprender, pensar e inventar basados en los conocimientos adquiridos. Ocurre que de repente, don Juan Gensfleisch más conocido como don Gute por sus más cercanos, inventa una forma de imprimir en serie que permitirá que los libros se hagan accesibles a todo tipo de personas. La explosión del conocimiento que trajo consigo este invento hizo que muchas más mentes tuvieran acceso a las ciencias y a las artes a tal punto que nace el fenómeno conocido como el renacimiento. No es por casualidad que dicho período naciera conjuntamente con el invento de don Gute, el renacimiento es una consecuencia de ello. Mientras más mentes adquirían conocimiento a través de los ahora baratos libros, las probabilidades de que a alguien se le ocurrieran cosas nuevas que antes no existían aumentaron en forma geométrica. Y aparecen los inventores con sus motores a vapor, sus ampolletas incandescentes, sus telégrafos, sus lanzaderas automáticas, basados en descubrimientos casi coetáneos como la electricidad, el magnetismo, las leyes de Newton, etc.
El impacto creado por toda esta marea de divulgación de conocimiento e ideas, de descubrimientos e inventos es tan grande que la sociedad, que hasta entonces es una sociedad mayoritariamente de tipo agrícola, se transforma de manera gradual hasta convertirse en una sociedad mayoritariamente industrial. De alguna manera se pliegan a este movimiento las artes con el advenimiento de genios como Bach, Mozart, Beethoven, Leonardo, Miguel Angel, etc., a pesar de que no me queda claro de qué manera influyó en ellos el fenómeno imprenta.
Y así hasta el siglo XX. Como vemos, con su invento don Juan revolucionó el planeta y fue punto de partida de una evolución tecnológica que no sabemos cuándo ni cómo terminará; se podrá decir que el mundo se encontraba en permanente evolución en esos años, pero esa evolución era muy lenta y nuestro nuevo invento le da una aceleración que cambia en menos de cinco siglos las sociedades que llevaban milenios a un ritmo cansino.
Hace algún tiempo, en alguna conversación se dijo que hoy era muy difícil inventar cosas nuevas, que ya estaba todo inventado. Yo disiento absolutamente de esa idea pues si la imprenta revolucionó las mentes de su época permitiendo que el conocimiento se divulgara, hoy estamos ante la presencia de otro invento aún más revolucionario que aquel y que le dará un impulso muchísimo más grande a la inventiva del hombre. Me refiero a la Internet. Nunca hasta ahora había sido posible que se tuviera acceso a tantas materias de manera tan fácil y expedita como hoy. Nunca el conocimiento había golpeado a nuestra puerta, penetrado en nuestras casas de la forma que lo hace hoy con la Internet. Estamos, en mi humilde opinión, ante una nueva explosión del conocimiento. Si con la imprenta las probabilidades de que a alguien se le ocurrieran cosas nuevas que antes no existían aumentaron en forma geométrica, con la Internet aumentarán en forma exponencial y me gustaría mucho ser testigo de lo que estoy diciendo. Tal vez en unos pocos años más los hechos me den la razón.
Y ahora, ¿Cuál será el invento más importante de la historia? ¿La rueda? ¿La imprenta? ¿La Internet? Se aceptan sugerencias.
Don Baldomero.
P.S. SidonJuanhubierasabidolamediatendaláqueibaaquedarconelplanetanohabríainventadonaca.
viernes, 7 de agosto de 2009
lunes, 3 de agosto de 2009
El Padre Forbes.
Corría el año 1962, con nuestras ilusiones a cuestas habíamos llegado a La Gratitud Nacional con el fin de estudiar una carrera técnica que ya habíamos iniciado en una modesta escuela industrial en La Florida, fundada por el Padre Estanislao Kachinsky Q.E.P.D. quien era su Director; el Profesor Jefe era don Manuel Antonio Masvidal Jiménez, ex alumno de la misma Gratitud Nacional a la que llegábamos.
Uno de los primeros mensajes que me dejaron mis nuevos compañeros fue que acababan de perder al más querido de sus educadores en un acto de injusticia total cometida por la dirección del colegio ya que lo habían removido de su cargo porque, decían, era malo que los alumnos se encariñaran tanto con un cura y era malo que un cura se encariñara tanto con un grupo de alumnos. Estoy hablando del Padre José Forbes. Lo añoraban, lo comentaban, lo querían y en cada ocasión que se presentaba, hablaban de él, de que qué estaría haciendo, de que lo habían mandado para no se donde, etc. Los que no le conocimos entendíamos a medias no más eso de encariñarse tanto con él, total, había tantos curas. Otra razón de su traslado parecía ser que les permitía decir su garabatito sin enojarse, lo cual le otorgaba un status superior. Ahí sí que comenzamos a quererlo hasta nosotros que no le conocimos, ¿Garabatos? ¡Puchas el cura choro!
Pasaron los años, se acabaron los estudios secundarios, nos graduamos todos, unos para allá, otros para acá en la vida, pero todos, no me cabe la menor duda, con el sello indeleble de esa gran doctrina moral que nos entregaron nuestros superiores, el Padre Quintín García, el Padre Tadeo Pavicic y su excéntrico hermano el Padre Pedro, el Padre Puchinsky y sus clases de religión (saquen el texto…), el Padre Eliseo Job y todos los profesores que nos habían tenido que soportar y enseñar, el Ñatito de química, don Pepe Agramunt (con quien posteriormente tuve la suerte de encontrarme en mi vida profesional), el Maestro Brokering, el Maestro Moreno (Q.E.P.D.), el Maestro Horta (Q.E.P.D.) y muchos otros de los cuales no me recuerdo sus nombres, no porque esté desmemoriado sino porque era tan volado que en esos tiempos nunca me preocupé de saber como se llamaba cada uno de ellos.
Después de tantos años que han transcurrido desde aquella época, estoy seguro de que mis compañeros de curso sentirán la misma gratitud por La Gratitud que yo siento ahora y que en sus corazones guardan un rincón especial por el Padre Forbes, aún los que no le conocieron.
Hace algunos meses tuve la alegría de reencontrarme con dos de ellos, Sergio Pérez Díaz y el hoy Guatón Jorge Kocik Lukijanova. Viejos, canosos, guatones, pero al estar con ellos se siente la sensación de que estás con tus medios hermanos, de estar en la más absoluta confianza; es lo que nos quedó de esos años en que todos éramos más puros (bueno, no tanto que digamos) e inocentes. Lo más impresionante fue que lo primero que me preguntó el guatón Kocik, fue por el Padre Forbes y por el Padre Quintín García. Me pidió teléfonos, direcciones, e-mails (aclaro que él ha estado desde hace muchos años en el extranjero) y buscando y buscando, los encontré a ambos. Al Padre Quintín en Iquique y al Padre Forbes en un sitio web en el que me di cuenta que la adoración que habían sentido por él mis compañeros, se había multiplicado muchas veces en las personas que ahora lo conocen. ¿Qué tendrá este curita? ¿Todavía se podrá decir garabatos delante de él? Tal parece que es algo más porque tiene una multitud de fans que parecen ser incondicionales; jóvenes, no jóvenes, mujeres, casados, padres de familia, etc.
Deberíamos tener muchos personajes como el Padre Forbes en nuestro país, y deberíamos darles tribuna en los medios de comunicación para que trasciendan aún mucho más a nivel nacional con su mensaje, con su presencia y con su ejemplo. Tal vez si hubiera sido así desde el principio, la cosa habría sido diferente de lo que es ahora, ¿No les parece?
Donbaldomero.
P.S.
¿Yquépasaríasilopostulamosparapresidenteenlugardelosqueustedessaben?
Uno de los primeros mensajes que me dejaron mis nuevos compañeros fue que acababan de perder al más querido de sus educadores en un acto de injusticia total cometida por la dirección del colegio ya que lo habían removido de su cargo porque, decían, era malo que los alumnos se encariñaran tanto con un cura y era malo que un cura se encariñara tanto con un grupo de alumnos. Estoy hablando del Padre José Forbes. Lo añoraban, lo comentaban, lo querían y en cada ocasión que se presentaba, hablaban de él, de que qué estaría haciendo, de que lo habían mandado para no se donde, etc. Los que no le conocimos entendíamos a medias no más eso de encariñarse tanto con él, total, había tantos curas. Otra razón de su traslado parecía ser que les permitía decir su garabatito sin enojarse, lo cual le otorgaba un status superior. Ahí sí que comenzamos a quererlo hasta nosotros que no le conocimos, ¿Garabatos? ¡Puchas el cura choro!
Pasaron los años, se acabaron los estudios secundarios, nos graduamos todos, unos para allá, otros para acá en la vida, pero todos, no me cabe la menor duda, con el sello indeleble de esa gran doctrina moral que nos entregaron nuestros superiores, el Padre Quintín García, el Padre Tadeo Pavicic y su excéntrico hermano el Padre Pedro, el Padre Puchinsky y sus clases de religión (saquen el texto…), el Padre Eliseo Job y todos los profesores que nos habían tenido que soportar y enseñar, el Ñatito de química, don Pepe Agramunt (con quien posteriormente tuve la suerte de encontrarme en mi vida profesional), el Maestro Brokering, el Maestro Moreno (Q.E.P.D.), el Maestro Horta (Q.E.P.D.) y muchos otros de los cuales no me recuerdo sus nombres, no porque esté desmemoriado sino porque era tan volado que en esos tiempos nunca me preocupé de saber como se llamaba cada uno de ellos.
Después de tantos años que han transcurrido desde aquella época, estoy seguro de que mis compañeros de curso sentirán la misma gratitud por La Gratitud que yo siento ahora y que en sus corazones guardan un rincón especial por el Padre Forbes, aún los que no le conocieron.
Hace algunos meses tuve la alegría de reencontrarme con dos de ellos, Sergio Pérez Díaz y el hoy Guatón Jorge Kocik Lukijanova. Viejos, canosos, guatones, pero al estar con ellos se siente la sensación de que estás con tus medios hermanos, de estar en la más absoluta confianza; es lo que nos quedó de esos años en que todos éramos más puros (bueno, no tanto que digamos) e inocentes. Lo más impresionante fue que lo primero que me preguntó el guatón Kocik, fue por el Padre Forbes y por el Padre Quintín García. Me pidió teléfonos, direcciones, e-mails (aclaro que él ha estado desde hace muchos años en el extranjero) y buscando y buscando, los encontré a ambos. Al Padre Quintín en Iquique y al Padre Forbes en un sitio web en el que me di cuenta que la adoración que habían sentido por él mis compañeros, se había multiplicado muchas veces en las personas que ahora lo conocen. ¿Qué tendrá este curita? ¿Todavía se podrá decir garabatos delante de él? Tal parece que es algo más porque tiene una multitud de fans que parecen ser incondicionales; jóvenes, no jóvenes, mujeres, casados, padres de familia, etc.
Deberíamos tener muchos personajes como el Padre Forbes en nuestro país, y deberíamos darles tribuna en los medios de comunicación para que trasciendan aún mucho más a nivel nacional con su mensaje, con su presencia y con su ejemplo. Tal vez si hubiera sido así desde el principio, la cosa habría sido diferente de lo que es ahora, ¿No les parece?
Donbaldomero.
P.S.
¿Yquépasaríasilopostulamosparapresidenteenlugardelosqueustedessaben?
Las comunicaciones, la prensa y la opinión pública.
Difícil tarea se impuso pues, don Baldo, hablar de comunicaciones en tiempos en que hay tantos aparatos para comunicarse, celulares, televisión, e-mails, debe ser complicado…Perdóneme, señora, pero yo no vengo a hablar de aparatos o medios para comunicarse, yo vengo a hablar de comunicaciones desde el punto de vista de lo que las personas transmiten, los mensajes, las conductas, las intenciones detrás de lo que se dice, el cómo se dicen las cosas, en fin, ¡Ah! O sea, ¿acaso alguien me dice algo con mala cara o con buena cara? Bueno, mas o menos; pero si me interrumpe como siempre, le juro que la despido sin indemnización ni recomendaciones, así que calladita mejor. Bueno.
Cuando hablamos de comunicaciones, casi siempre se tiende a pensar en lo que usted dijo, señora, pero las Comunicaciones (así con mayúscula) yo las interpreto como el conjunto de información y mensajes, su contenido, sus resultados conductuales, que circulan entre todos los seres humanos de este planeta. Mirado desde ese punto de vista, el tema comunicaciones es de una importancia capital para explicarse acontecimientos, fenómenos de masas, creencias religiosas, preferencias políticas, amores por la patria, preferencias en el vestir, tendencias del mercado, etc.
El elemento vital en toda comunicación humana es el mensaje. La comunicación es un intercambio de mensajes entre las personas. En términos generales, me atrevería a decir que la mayoría de los mensajes que permanentemente estamos entregando en forma conciente, tiene una intención. Hablamos para pedir, para ofrecer, para advertir, para influir, etc. Esto significa que los mensajes buscan influir en la conducta de los demás, es decir, pretenden cambios conductuales, ya sea para que nos aumenten el sueldo, para que nos compren algo, para que nos lleven a dedo, para que nos crean capaces, para denostar a un adversario, etc., etc.
Obviamente, de esta idea se desprende que una comunicación efectiva es aquella que logró producir el cambio conductual que nosotros esperábamos. Pues bien, para que una comunicación sea efectiva, el mensaje que yo emito (mensaje del transmisor) debe ser lo más parecido posible al mensaje que la otra persona recibe (mensaje del receptor). Esto suele ser difícil; existe un fenómeno llamado entropía de la información, que consiste en la deformación que sufre un mensaje al ser transmitido. Esta deformación se produce por diversos factores tales como capacidad de hablar bien el idioma (o de entenderlo), cultura del transmisor y del receptor, grado de motivación al transmitir el mensaje y grado de atención al recibirlo, elocuencia del transmisor, intereses del receptor, oportunidad en que se entrega el mensaje, etc. y significa que yo entendí una cosa distinta a la que me dijeron. Otra idea que se desprende es que para que una comunicación sea exitosa, es mucho más importante el transmisor que el receptor, ya que el primero sabe lo que quiere y debe aprender a transmitir de la manera que le resulte más adecuada al objetivo que pretende, debe tomar él en cuenta las capacidades del receptor, es él quien conoce el objetivo perseguido, por lo tanto es él quien debe planificar qué, cómo, cuándo y donde entregar el mensaje.
Don Baldo, perdóneme pero quería decirle algo chiquitito, ¿puedo? Sí señora, puede. ¿Y qué pasa cuando un receptor no quiere recibir un mensaje? Buena pregunta; en general, los receptores se supone que son pasivos, y como la pasividad tiende a ser más cómoda que la actividad y el esfuerzo por escuchar ver o leer lo que nos dicen, entonces ese es otro elemento que el transmisor debe tener muy en cuenta. Gracias, señora, de nada, don Baldo. ¡Uy que me entretengo escuchándolo!
Sigamos, lo que estamos descubriendo, nos enseña que el dominio y la comprensión de la problemática de transmitir y recibir mensajes es vital para el éxito de lo que queremos en nuestros desempeños cotidianos. Una persona que conozca a fondo estos temas será una persona que, si lo quiere, tendrá muchas más oportunidades de hacer que los demás hagan lo que ella quiere, para su beneficio y. si resulta que la persona es inescrupulosa, entonces que Dios nos pille bien parados. Ay, don Baldo, no quiero ni pensar qué pasaría si eso lo hicieran a nivel de empresas grandes, con el fin de ganar plata. Pero, señora, si eso es precisamente lo que hacen las grandes compañías en el mundo. El mundo está inundado de mensajes de dos tipos: los mensajes publicitarios y las noticias, y toda esa mensajería es manejada por grandes empresas que usan el dominio del tema comunicaciones para beneficio de algunos, ¿entiende? Desgraciadamente, el beneficio siempre es para algunos pocos y nunca para algunos muchos, con lo cual se acrecientan las desigualdades económicas entre las personas.
Don Baldo, ¿usted es comunista? ¿Por qué lo pregunta, señora? Porque siempre está atacando a los que tienen más y hablando de desigualdades. No soy comunista, señora, lo que pasa es que pienso que si las riquezas fueran repartidas de mejor manera (mejor para los que tienen menos) evitaríamos una serie de problemas sociales que nos afectan. Pero, me está desviando del tema, mejor cállese o la despido. Bueno.
Habíamos dicho que en la medida en que mejor transmitiéramos un mensaje, mejor resultado obtendríamos en nuestras comunicaciones y que para hacerlo había que conocer el proceso. Sigamos.
El proceso comunicativo es un proceso no exento de dificultades, como veremos. Una de las principales dificultades en las comunicaciones es la polarización de las ideas, es decir, que transmisor y receptor sean depositarios de visiones extremas y opuestas. El ejemplo más a la mano es el de los palestinos e israelíes. Estos señores nunca se pondrán de acuerdo si no deponen actuar de manera rígida y no tratan de comprender la problemática del otro: si no lo hacen, nunca tendremos paz entre ellos, nunca se comunicarán. Esto es lo que se llama polarización de posiciones e ideas.
Otro factor que dificulta las comunicaciones es la desigualdad entre transmisor y receptor. A una persona de occidente le cuesta mucho ser entendida en sus mensajes por una persona de oriente y viceversa, por las diferencias culturales entre ellos; las diferencias de nivel socioeconómico, de idioma, de capacidad intelectual, de educación, son todos elementos que dificultan comunicarse y deben ser tomados en cuenta para lograr el éxito comunicacional que queramos. Es por estas razones que las campañas publicitarias son por lo general manejadas dentro del ámbito de un país y, a veces, dentro de una región. ¿Y qué tiene todo esto que ver con la prensa y la opinión pública? Mucho pues señora, la prensa es el principal medio que se usa para influir en lo que la gente debe conocer. La prensa en casi todo el mundo es controlada por grupos determinados que la usan para su propio beneficio presentando hechos y opiniones de manera que hagan reaccionar al ciudadano común como a ellos les conviene. Voy a citar un ejemplo muy doméstico: el Transantiago. En mi modesta opinión el proyecto Transantiago era un proyecto absolutamente necesario para nuestra ciudad. Su implementación iba a ser muy difícil por la complejidad del mismo, por los intereses particulares de algunos y por la natural resistencia al cambio de la población. Lo que correspondía en su momento, era que todos los estamentos de la sociedad santiaguina colaboraran para su rápida implementación, pero ello no fue posible porque había demasiados interesados que no querían que fuera un éxito. ¿Y por qué, don Baldo? Porque su fracaso le aportaba dividendos políticos a la oposición, por lo tanto, comenzaron una guerra de desprestigio en todos los medios de prensa presentando solamente los acontecimientos negativos del proyecto (que sí los hubo) y nunca apoyándolo. De esta manera generaron en la mente de la población una especie de animadversión al solo escuchar del tema, sentimiento que cuesta mucho erradicar, ¿comprende? ¿Se da cuenta de cómo la prensa influye en la opinión de la gente? ¿Se da cuenta como nos modelan la mentada opinión pública? Uy sí, don Baldo, ahora que me lo dice me doy cuenta. Bueno, eso es lo que pasa con las comunicaciones manejadas de manera estudiada en provecho de algunos pocos. Me imagino, don Baldo, que será lo mismo con la publicidad, ¿cierto? Muy bien, señora, lo mismito no más es, pero de la publicidad hablaremos en otra ocasión pues merece un capítulo aparte. Digamos, como corolario, que las personas deberían ser capaces de darse cuenta de las intenciones detrás de los mensajes que nos inundan, de manera de actuar acertadamente, pero como la ley del menor esfuerzo dificulta que nos pongamos a pensar cuando recibimos mensajes, entonces nos hacen papilla. ¿Qué significa colorario, don Baldo? Corolario, señora, corolario. Es algo así como una idea que se deduce de algo expuesto, de algo demostrado, que en este caso vendría a ser todo lo que le he hablado sobre las comunicaciones. ¿Y por qué dice usted que nos hacen papilla, don Baldo? Porque sin darnos cuenta nos obligan a comprar lo que ellos quieren vendernos, sin darnos cuenta nos obligan a votar por quién ellos quieren, a odiar o amar a quien ellos quieren, etc., etc. ¿Y quienes son ellos, don Baldo? La respuesta a esa pregunta es comprometedora. Hugo Chávez diría que ellos son el imperio, que pretende controlar el mundo; los de oposición al gobierno en cualquier país, dirían que ellos son el gobierno que se encubre en un manto de mentiras; el gobierno de corte izquierdista, en cualquier país, diría que ellos son los oligarcas que no están dispuestos al reparto equitativo, etc. Chuata, don Baldo. Sí, señora, chuata, como vemos, la culpa la tendrán aquellos que nosotros pensemos y nosotros pensaremos de acuerdo a lo que nos hayan informado a través de los medios de comunicación. Chuata, otra vez, don Baldo, puchas el monstruo pa’ grande. Si, mi querida señora, veo que usted ha comprendido muy bien mi mensaje, que, como todo buen mensaje, tiene una intención detrás que pretende modificar su conducta. ¿Y que quiere que haga ahora, don Baldo? Que cuando vea la tele, vea los puros monitos, que cuando lea el diario, lea los puros sudokus y que si lee un libro, solamente lea las páginas de canto porque ese es uno de los pocos lugares en que estoy seguro no encontrará mensajes intencionados.
Don Baldomero.
P.S. FalabellaBancoSantanderMovistarNestléElMercurioSoproleEntelLan
Cuando hablamos de comunicaciones, casi siempre se tiende a pensar en lo que usted dijo, señora, pero las Comunicaciones (así con mayúscula) yo las interpreto como el conjunto de información y mensajes, su contenido, sus resultados conductuales, que circulan entre todos los seres humanos de este planeta. Mirado desde ese punto de vista, el tema comunicaciones es de una importancia capital para explicarse acontecimientos, fenómenos de masas, creencias religiosas, preferencias políticas, amores por la patria, preferencias en el vestir, tendencias del mercado, etc.
El elemento vital en toda comunicación humana es el mensaje. La comunicación es un intercambio de mensajes entre las personas. En términos generales, me atrevería a decir que la mayoría de los mensajes que permanentemente estamos entregando en forma conciente, tiene una intención. Hablamos para pedir, para ofrecer, para advertir, para influir, etc. Esto significa que los mensajes buscan influir en la conducta de los demás, es decir, pretenden cambios conductuales, ya sea para que nos aumenten el sueldo, para que nos compren algo, para que nos lleven a dedo, para que nos crean capaces, para denostar a un adversario, etc., etc.
Obviamente, de esta idea se desprende que una comunicación efectiva es aquella que logró producir el cambio conductual que nosotros esperábamos. Pues bien, para que una comunicación sea efectiva, el mensaje que yo emito (mensaje del transmisor) debe ser lo más parecido posible al mensaje que la otra persona recibe (mensaje del receptor). Esto suele ser difícil; existe un fenómeno llamado entropía de la información, que consiste en la deformación que sufre un mensaje al ser transmitido. Esta deformación se produce por diversos factores tales como capacidad de hablar bien el idioma (o de entenderlo), cultura del transmisor y del receptor, grado de motivación al transmitir el mensaje y grado de atención al recibirlo, elocuencia del transmisor, intereses del receptor, oportunidad en que se entrega el mensaje, etc. y significa que yo entendí una cosa distinta a la que me dijeron. Otra idea que se desprende es que para que una comunicación sea exitosa, es mucho más importante el transmisor que el receptor, ya que el primero sabe lo que quiere y debe aprender a transmitir de la manera que le resulte más adecuada al objetivo que pretende, debe tomar él en cuenta las capacidades del receptor, es él quien conoce el objetivo perseguido, por lo tanto es él quien debe planificar qué, cómo, cuándo y donde entregar el mensaje.
Don Baldo, perdóneme pero quería decirle algo chiquitito, ¿puedo? Sí señora, puede. ¿Y qué pasa cuando un receptor no quiere recibir un mensaje? Buena pregunta; en general, los receptores se supone que son pasivos, y como la pasividad tiende a ser más cómoda que la actividad y el esfuerzo por escuchar ver o leer lo que nos dicen, entonces ese es otro elemento que el transmisor debe tener muy en cuenta. Gracias, señora, de nada, don Baldo. ¡Uy que me entretengo escuchándolo!
Sigamos, lo que estamos descubriendo, nos enseña que el dominio y la comprensión de la problemática de transmitir y recibir mensajes es vital para el éxito de lo que queremos en nuestros desempeños cotidianos. Una persona que conozca a fondo estos temas será una persona que, si lo quiere, tendrá muchas más oportunidades de hacer que los demás hagan lo que ella quiere, para su beneficio y. si resulta que la persona es inescrupulosa, entonces que Dios nos pille bien parados. Ay, don Baldo, no quiero ni pensar qué pasaría si eso lo hicieran a nivel de empresas grandes, con el fin de ganar plata. Pero, señora, si eso es precisamente lo que hacen las grandes compañías en el mundo. El mundo está inundado de mensajes de dos tipos: los mensajes publicitarios y las noticias, y toda esa mensajería es manejada por grandes empresas que usan el dominio del tema comunicaciones para beneficio de algunos, ¿entiende? Desgraciadamente, el beneficio siempre es para algunos pocos y nunca para algunos muchos, con lo cual se acrecientan las desigualdades económicas entre las personas.
Don Baldo, ¿usted es comunista? ¿Por qué lo pregunta, señora? Porque siempre está atacando a los que tienen más y hablando de desigualdades. No soy comunista, señora, lo que pasa es que pienso que si las riquezas fueran repartidas de mejor manera (mejor para los que tienen menos) evitaríamos una serie de problemas sociales que nos afectan. Pero, me está desviando del tema, mejor cállese o la despido. Bueno.
Habíamos dicho que en la medida en que mejor transmitiéramos un mensaje, mejor resultado obtendríamos en nuestras comunicaciones y que para hacerlo había que conocer el proceso. Sigamos.
El proceso comunicativo es un proceso no exento de dificultades, como veremos. Una de las principales dificultades en las comunicaciones es la polarización de las ideas, es decir, que transmisor y receptor sean depositarios de visiones extremas y opuestas. El ejemplo más a la mano es el de los palestinos e israelíes. Estos señores nunca se pondrán de acuerdo si no deponen actuar de manera rígida y no tratan de comprender la problemática del otro: si no lo hacen, nunca tendremos paz entre ellos, nunca se comunicarán. Esto es lo que se llama polarización de posiciones e ideas.
Otro factor que dificulta las comunicaciones es la desigualdad entre transmisor y receptor. A una persona de occidente le cuesta mucho ser entendida en sus mensajes por una persona de oriente y viceversa, por las diferencias culturales entre ellos; las diferencias de nivel socioeconómico, de idioma, de capacidad intelectual, de educación, son todos elementos que dificultan comunicarse y deben ser tomados en cuenta para lograr el éxito comunicacional que queramos. Es por estas razones que las campañas publicitarias son por lo general manejadas dentro del ámbito de un país y, a veces, dentro de una región. ¿Y qué tiene todo esto que ver con la prensa y la opinión pública? Mucho pues señora, la prensa es el principal medio que se usa para influir en lo que la gente debe conocer. La prensa en casi todo el mundo es controlada por grupos determinados que la usan para su propio beneficio presentando hechos y opiniones de manera que hagan reaccionar al ciudadano común como a ellos les conviene. Voy a citar un ejemplo muy doméstico: el Transantiago. En mi modesta opinión el proyecto Transantiago era un proyecto absolutamente necesario para nuestra ciudad. Su implementación iba a ser muy difícil por la complejidad del mismo, por los intereses particulares de algunos y por la natural resistencia al cambio de la población. Lo que correspondía en su momento, era que todos los estamentos de la sociedad santiaguina colaboraran para su rápida implementación, pero ello no fue posible porque había demasiados interesados que no querían que fuera un éxito. ¿Y por qué, don Baldo? Porque su fracaso le aportaba dividendos políticos a la oposición, por lo tanto, comenzaron una guerra de desprestigio en todos los medios de prensa presentando solamente los acontecimientos negativos del proyecto (que sí los hubo) y nunca apoyándolo. De esta manera generaron en la mente de la población una especie de animadversión al solo escuchar del tema, sentimiento que cuesta mucho erradicar, ¿comprende? ¿Se da cuenta de cómo la prensa influye en la opinión de la gente? ¿Se da cuenta como nos modelan la mentada opinión pública? Uy sí, don Baldo, ahora que me lo dice me doy cuenta. Bueno, eso es lo que pasa con las comunicaciones manejadas de manera estudiada en provecho de algunos pocos. Me imagino, don Baldo, que será lo mismo con la publicidad, ¿cierto? Muy bien, señora, lo mismito no más es, pero de la publicidad hablaremos en otra ocasión pues merece un capítulo aparte. Digamos, como corolario, que las personas deberían ser capaces de darse cuenta de las intenciones detrás de los mensajes que nos inundan, de manera de actuar acertadamente, pero como la ley del menor esfuerzo dificulta que nos pongamos a pensar cuando recibimos mensajes, entonces nos hacen papilla. ¿Qué significa colorario, don Baldo? Corolario, señora, corolario. Es algo así como una idea que se deduce de algo expuesto, de algo demostrado, que en este caso vendría a ser todo lo que le he hablado sobre las comunicaciones. ¿Y por qué dice usted que nos hacen papilla, don Baldo? Porque sin darnos cuenta nos obligan a comprar lo que ellos quieren vendernos, sin darnos cuenta nos obligan a votar por quién ellos quieren, a odiar o amar a quien ellos quieren, etc., etc. ¿Y quienes son ellos, don Baldo? La respuesta a esa pregunta es comprometedora. Hugo Chávez diría que ellos son el imperio, que pretende controlar el mundo; los de oposición al gobierno en cualquier país, dirían que ellos son el gobierno que se encubre en un manto de mentiras; el gobierno de corte izquierdista, en cualquier país, diría que ellos son los oligarcas que no están dispuestos al reparto equitativo, etc. Chuata, don Baldo. Sí, señora, chuata, como vemos, la culpa la tendrán aquellos que nosotros pensemos y nosotros pensaremos de acuerdo a lo que nos hayan informado a través de los medios de comunicación. Chuata, otra vez, don Baldo, puchas el monstruo pa’ grande. Si, mi querida señora, veo que usted ha comprendido muy bien mi mensaje, que, como todo buen mensaje, tiene una intención detrás que pretende modificar su conducta. ¿Y que quiere que haga ahora, don Baldo? Que cuando vea la tele, vea los puros monitos, que cuando lea el diario, lea los puros sudokus y que si lee un libro, solamente lea las páginas de canto porque ese es uno de los pocos lugares en que estoy seguro no encontrará mensajes intencionados.
Don Baldomero.
P.S. FalabellaBancoSantanderMovistarNestléElMercurioSoproleEntelLan
Reflexiones sobre los fatales accidentes de tránsito juveniles.
Vidas truncadas en la plenitud de su desarrollo, ilusiones y sueños rotos por la fatalidad y la mala suerte, congojas llantos y pesares entre los familiares y amigos, preocupación de autoridades y legisladores quienes se apresuran a tomar acciones para prevenir estos lamentables hechos que cada cierto tiempo nos golpean y que se llevan con violencia las vidas de adolescentes, y a veces niños, en una incomprensible fatalidad del destino.
Mucho dolor nos causan estos accidentes (lógicamente me incluyo y adhiero al dolor), pero creo que como sociedad deberíamos hacer algo más de lo que hemos hecho hasta ahora.
Se legisla para endurecer la ley del tránsito. Se ha inventado un sistema de puntos que serán descontados de acuerdo al nivel de pecado de cada conductor. Loable, brillante, el descueve (perdonando la expresión). Pero el tema es que nadie se preocupa de la raíz del problema, nadie apunta al génesis de los hechos, a nadie le interesa porque si lo hacemos estaremos todos fritos. ¿Cómo así, don Baldo? Muy sencillo, señora. Todos los accidentes fatales de adolescentes se producen después de un carrete. Entre la disco y las casas de los jóvenes que regresan muertos de curados, en el auto del papá y que se ofrecen para ir a dejar a los demás a sus casas. ¿Qué veo yo en este simple y corto espacio de tiempo? ¿Qué ve, don Baldo? Veo juventud que, en una legítima búsqueda de sensaciones nuevas, se emborracha (¡sírvete un trago po’s Fulano oh! no seay poco hombre, lorea Mengano, el Fulano no quiere tomarse un trago, ya po’s compadre, póngale, ¿esoo! así me gusta, esa es de hombres) y se droga (¡noo! mi hijo no, no sea hocicón). Veo adolescentes que dominan a sus padres quienes están demasiado cansados de lidiar con los querubines y ceden y les facilitan el auto para quedar tranquilos y poder seguir viendo la tele, para terminar de una vez con la eterna pelea de los viernes y los sábados en la noche (déjalo, viejo, ¿qué le va a pasar? capaz que los cogoteen si van a pie, vengacostalche). Veo autoridades policiales que no tienen ningún interés en hacer prevención de estos hechos. Si yo fuera paco, me instalaría todas las noches fuera de los lugares de fiesta, discotecas, casamientos, boites, asados, etc, y me haría el pino pasando partes a los choferes que salen de ellas; alcoholemia habemus señor conductor; venga para acá; lo siento mucho pero está pasadito, vamos para allá (para la comisaría). Aló papá, aquí tenemos a su niño, muerto de curado y pasado al tribunal; haga el favor de levantarse y venir a responder porque si no…Qué se habrán creído estos pacos tales por cuales que no respetan el sueño ni los derechos humanos de los ciudadanos? Vieja, voy a tener que ir a la capacha a sacar al querubín porque parece que lo pillaron con trago. ¿Se imaginan la media tendalá que quedaría? Haríamos renunciar hasta al general director. ¿Y por qué, don Baldo? ¿Qué no ve que vamos todos en la parada? ¿quién no sale medio cufifo de un casamiento? ¿quién no le pone entre pera y bigote en un asado? ¡Ese es el problema! Hasta ahí no más llegó mi idea. Sin embargo, eso es lo que hay que hacer, como dijo Galileo, en realidad don Gali dijo “e pure si muove”, pero igual viene al caso.
El tema del adolescente que manda en la casa es la principal causa del problema. Hoy los padres son incapaces de impedir que los jóvenes tomen. Ni siquiera son capaces de impedir que se emborrachen, menos de que vayan a divertirse con los amigos, menos que regresen a una hora razonable. Lo único que hacemos es dar la carabinerística orden, cuando se van, diciendo: ¡tenga cuidado pués! y con eso ya hemos cumplido con nuestro deber de formadores. Es demasiado difícil lidiar con los jóvenes. Con esto de los derechos humanos, con la no violencia, con el acuérdate que tu también fuiste joven, con la mamá remando contra el papá (vengacostalche mejol). El problema es que cuando ocurre el percance, los padres deudos darían su vida por haber dedicado más energía, por haber pasado a llevar esos derechos juveniles, si eso les trajera de vuelta la vida de sus hijos.
Dejo lanzada la idea. Creo que lo de esperar a la salida de las fiestas es una gran solución en vista de que dominar a los muchachines en la casa es tan difícil. Incluso se podría complementar con una modificación a la ley del tránsito: aplicar la misma pena que al chofer, a todos los acompañantes, por colusión para cometer un delito. Estoy seguro que ocurriría una de estas dos cosas: se solucionaría el problema en forma gradual o terminaríamos por abolir la ley debido a la imposibilidad de su aplicación. Ya pues don Baldo, deje de amargarse por cosas que no puede controlar, vengacostalche mejol, ¡epa, epa!
Donbaldomero.
P.S. Elqueestélibredepecadoquelancelaprimerapiedra.
Mucho dolor nos causan estos accidentes (lógicamente me incluyo y adhiero al dolor), pero creo que como sociedad deberíamos hacer algo más de lo que hemos hecho hasta ahora.
Se legisla para endurecer la ley del tránsito. Se ha inventado un sistema de puntos que serán descontados de acuerdo al nivel de pecado de cada conductor. Loable, brillante, el descueve (perdonando la expresión). Pero el tema es que nadie se preocupa de la raíz del problema, nadie apunta al génesis de los hechos, a nadie le interesa porque si lo hacemos estaremos todos fritos. ¿Cómo así, don Baldo? Muy sencillo, señora. Todos los accidentes fatales de adolescentes se producen después de un carrete. Entre la disco y las casas de los jóvenes que regresan muertos de curados, en el auto del papá y que se ofrecen para ir a dejar a los demás a sus casas. ¿Qué veo yo en este simple y corto espacio de tiempo? ¿Qué ve, don Baldo? Veo juventud que, en una legítima búsqueda de sensaciones nuevas, se emborracha (¡sírvete un trago po’s Fulano oh! no seay poco hombre, lorea Mengano, el Fulano no quiere tomarse un trago, ya po’s compadre, póngale, ¿esoo! así me gusta, esa es de hombres) y se droga (¡noo! mi hijo no, no sea hocicón). Veo adolescentes que dominan a sus padres quienes están demasiado cansados de lidiar con los querubines y ceden y les facilitan el auto para quedar tranquilos y poder seguir viendo la tele, para terminar de una vez con la eterna pelea de los viernes y los sábados en la noche (déjalo, viejo, ¿qué le va a pasar? capaz que los cogoteen si van a pie, vengacostalche). Veo autoridades policiales que no tienen ningún interés en hacer prevención de estos hechos. Si yo fuera paco, me instalaría todas las noches fuera de los lugares de fiesta, discotecas, casamientos, boites, asados, etc, y me haría el pino pasando partes a los choferes que salen de ellas; alcoholemia habemus señor conductor; venga para acá; lo siento mucho pero está pasadito, vamos para allá (para la comisaría). Aló papá, aquí tenemos a su niño, muerto de curado y pasado al tribunal; haga el favor de levantarse y venir a responder porque si no…Qué se habrán creído estos pacos tales por cuales que no respetan el sueño ni los derechos humanos de los ciudadanos? Vieja, voy a tener que ir a la capacha a sacar al querubín porque parece que lo pillaron con trago. ¿Se imaginan la media tendalá que quedaría? Haríamos renunciar hasta al general director. ¿Y por qué, don Baldo? ¿Qué no ve que vamos todos en la parada? ¿quién no sale medio cufifo de un casamiento? ¿quién no le pone entre pera y bigote en un asado? ¡Ese es el problema! Hasta ahí no más llegó mi idea. Sin embargo, eso es lo que hay que hacer, como dijo Galileo, en realidad don Gali dijo “e pure si muove”, pero igual viene al caso.
El tema del adolescente que manda en la casa es la principal causa del problema. Hoy los padres son incapaces de impedir que los jóvenes tomen. Ni siquiera son capaces de impedir que se emborrachen, menos de que vayan a divertirse con los amigos, menos que regresen a una hora razonable. Lo único que hacemos es dar la carabinerística orden, cuando se van, diciendo: ¡tenga cuidado pués! y con eso ya hemos cumplido con nuestro deber de formadores. Es demasiado difícil lidiar con los jóvenes. Con esto de los derechos humanos, con la no violencia, con el acuérdate que tu también fuiste joven, con la mamá remando contra el papá (vengacostalche mejol). El problema es que cuando ocurre el percance, los padres deudos darían su vida por haber dedicado más energía, por haber pasado a llevar esos derechos juveniles, si eso les trajera de vuelta la vida de sus hijos.
Dejo lanzada la idea. Creo que lo de esperar a la salida de las fiestas es una gran solución en vista de que dominar a los muchachines en la casa es tan difícil. Incluso se podría complementar con una modificación a la ley del tránsito: aplicar la misma pena que al chofer, a todos los acompañantes, por colusión para cometer un delito. Estoy seguro que ocurriría una de estas dos cosas: se solucionaría el problema en forma gradual o terminaríamos por abolir la ley debido a la imposibilidad de su aplicación. Ya pues don Baldo, deje de amargarse por cosas que no puede controlar, vengacostalche mejol, ¡epa, epa!
Donbaldomero.
P.S. Elqueestélibredepecadoquelancelaprimerapiedra.
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