A mí el fútbol me apasiona. Es un deporte en el cual se supone que debe primar la inteligencia y la habilidad individual o colectiva para despistar al rival y encajar más goles. Me apasiona, sobre todo, porque es uno de los deportes en el que se permiten más deslealtades entre todos los actores que intervienen. Deslealtades entre los dirigentes de los clubes, deslealtades entre los jugadores, deslealtades entre los hinchas, deslealtades a todo nivel. Y lo curioso y apasionante que tiene es que dependiendo de donde vengan las deslealtades, les damos mayor o menor grado de aceptación, según nos convenga o no nos convenga. De chico me enseñaron que una deslealtad es lo que es y que el hombre debe ser leal por sobre todas las cosas. ¡Teorías atrasadas creadas en tiempos en que todavía no se inventaba el deporte rey!
A un jugador de fútbol que simuló un penal a su favor y que fue cobrado, lo pillaron al revisar las imágenes de la imprudente, infidente y desleal TV. La comisión de disciplina lo citó a declarar y se armó la grande. Uno de sus compañeros declaró que “querían matar la picardía del fútbol”, Otro declaró que “este tema no se debería ni tocar; jugadores que simulan hay desde que partió el fútbol (lo cual confirma mis apasionamientos); si se empieza a buscar imágenes, se pierde la esencia del juego”. El presidente del club afectado por la citación pero beneficiado por el penal inexistente declaró que “esta situación indica que hay un ensañamiento con el club”. Lo bonito de todo esto es que las declaraciones que provocan iras en algunos son justificadas por otros. ¡Eso es lo que me gusta del fútbol!
Lo de las simulaciones ya constituye un arma permitida en este deporte. La TV nos demuestra día a día que los árbitros se equivocan, los árbitros nos demuestran día a día que son los mejores compradores de actuaciones y los jugadores nos demuestran día a día que son mucho mejores actores que jugadores. Son muy buenos para hacer piruetas espectaculares en una simulación pero muy malos para hacer piruetas que conduzcan al gol.
¿Recuerdan ustedes esa extraordinaria actuación del Cóndor Rojas en el Maracaná? ¿Y las reacciones y declaraciones de dirigentes, colegas, entrenadores, Chilenos todos? ¡Qué pena que la FIFA haya investigado! Si éramos mártires. Para mí que al pobre Cóndor le pagaron para que declarara que fue una farsa, ¡si fue tan real y emocionante! Al que iba a ser el mejor arquero chileno de todos los tiempos no solo le impidieron ello sino que le impidieron que fuera el mejor actor deportivo de todos los tiempos.
¿Y cómo resolver el problema? ¿Y cual problema? Si usted dijo que le apasionaba el fútbol por lo de las deslealtades. Sí, pero era una forma irónica de iniciar mi comentario, en realidad me gusta bien poco el engaño. Entonces, ¿por qué me estaba engañando? ¿no cree que eso es una deslealtad con quien lo escucha y le tiene fe? Pero yo me refería al fútbol, pues. ¿O sea que las deslealtades son recriminables en el fútbol pero permitidas en sus comentarios? Dé gracias a Dios que no lo están filmando oiga.
donbaldomero.
P.S.
Ojaláquenuncamatenlahermosapicardíadelfútbolconleyesyreglamentosquelohaganmáshonrado.
viernes, 24 de octubre de 2008
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