Esta es una de las tantas rutinas que hace muchos años nos presentaban Los Caporales, en la radio, cuando nos visitaban una vez al año y que la quiero compartir con ustedes.
Se trata de un hombre joven que visita diariamente a tres hermanas casamenteras, hijas de doña Encarnación, una matrona de 120 kilos, viuda y cuya única preocupación es casar bien a sus hijas, Soledad, Silvia e Isabel. Como pasan los meses y el muchacho no manifiesta preferencia por ninguna de ellas, se ponen de acuerdo y le conminan a decidirse. Joven, dice doña Encarnación, ya es tiempo de que usted nos diga cuál de mis hijas será la elegida por su corazón; si usted no lo hace, entonces nos veremos obligadas, muy a pesar nuestro, a suspender sus visitas a nuestra casa. El presionado doncel les responde que al día siguiente les traerá un escrito en el cual verán cuál es la elegida.
Al día siguiente, les entrega el escrito que decía:
Tres bellas qué bellas son cual de las tres ha de ser la que ama mi corazón será Soledad no es Silvia tampoco Isabel que no es poca su beldad.
Tal como se ve, sin signos de puntuación. Al leerlo le plantean que no está clara su preferencia por faltar la puntuación y él les dice que la puntuación es tarea de ellas. Cada una de las doncellas se retira a su dormitorio a meditar y él se retira a su casa. Al poco rato ellas se juntan y exponen su parecer.
Soledad presenta el siguiente escrito:
Tres bellas, ¡qué bellas son! ¿Cuál de las tres ha de ser la que ama mi corazón? Será Soledad. No es Silvia. Tampoco Isabel, que no es poca su beldad.
Por lo tanto, dice, es a mí a quien quiere. No, dice Silvia, el escrito debe puntuarse así:
Tres bellas, ¡qué bellas son! ¿Cuál de las tres ha de ser la que ama mi corazón? ¿Será Soledad? No. Es Silvia. Tampoco Isabel, que no es poca su beldad.
Es a mí a quien desposará, a lo cual Isabel replica con su propia puntuación:
Tres bellas, ¡qué bellas son! ¿Cuál de las tres ha de ser la que ama mi corazón? ¿Será Soledad? No es. ¿Silvia? Tampoco. ¡Isabel! Que no es poca su beldad.
Al ver las tres niñas que han sido víctimas de una burla, llaman a su madre quien cita al solicitado galán a explicarse. Este les replica que la puntuación del escrito es como sigue:
Tres bellas, ¡qué bellas son! ¿Cuál de las tres ha de ser la que ama mi corazón? ¿Será Soledad? No es. ¿Silvia? Tampoco. ¿Isabel? ¿Qué? ¡No! Es poca su beldad.
¿Adivinan con quien tuvo que casarse el afortunado? Con doña Encarnación.
Don Baldomero.
P.S. Silapuntuaciónestanimportante¿porquélausamostanpoco?
lunes, 4 de mayo de 2009
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1 comentario:
Hola, salí de paseo por la red y te encontré...creo que la afortunada fué la Sra. Encarnación. Las letras nos van uniendo por este camino que es el destino.
Un abrazo en la distancia.
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