lunes, 13 de abril de 2009

Chilecompra.

En el sistema antiguo había poca transparencia. Los amigos de los funcionarios tenían preferencias y se adjudicaban todas las compras efectuadas por organismos públicos. Quienes no estaban insertos en el submundo de corrupción no tenían ninguna posibilidad de ganar alguna propuesta. Los millones estaban del lado de aquéllos, y parte de los millones eran desviados a bolsillos de personas que tenían alguna capacidad de decisión en el marco de la propuesta de turno. Todos participaban. Hasta a los escritorios más modestos llegaba dinero (de manera soslayada, por supuesto), regalos (estos generalmente llegaban a la casa del funcionario), favores manifestados en trabajos acorde con la especialidad del contratista, generalmente en la casa del funcionario, etc. Era famosa la Corvi, organismo que se encargaba de construir casas para la clase media del país y cuyos contratistas manejaban a su antojo todas las propuestas que se presentaban. Nadie se quedaba sin su parte, pero nadie que fuera extraño entraba en el círculo. Otro organismo que hizo historia (historia secreta y desconocida se entiende), fue la DGP, que dependía del ministerio de obras públicas y que era el organismo encargado de pavimentar las calles del país. A los arreglos para adjudicarse las propuestas se agregaban arreglos para declarar trabajos inexistentes (los movimientos de tierra se prestaban para ello) que se pasaban en estados de pago viciados. Toda una urdiembre de falsedades que era conocida de manera tácita por todo el mundo y que duró muchos, pero muchos años y que enriqueció a muchos, pero muchos contratistas y funcionarios (menos mal que mi general eliminó esos organismos con el fin de reorganizar los robos).
¿Cómo paramos este tipo de corrupción? dijeron en algún momento en el gobierno de turno, ¿qué hacemos para asegurar que los mandos medios se sientan controlados y actúen conforme a lo legal y justo y para evitar que los contratistas se coludan? (coludan de colusión, no de cola). Inventemos chilecompra, dijo alguien. ¿Y qué es chilecompra? preguntó otro. No lo sé porque todavía no lo hemos inventado, respondió alguien, pero se me ocurre que podría ser una forma moderna de que todo el mundo esté informado de todas las compras y propuestas del estado y organismos públicos para que todos tengan oportunidad de participar. Como era buena la idea, se acordó que entre don alguien y don otro, diseñaran el sistema que, en honor a don alguien (por haber aportado la idea) se le llamó Chilecompra. Hasta su portal en Internet tiene y permite la postulación en línea de cualquier empresa o persona natural que se sienta capacitada para proveer de los bienes o servicios en licitaciones que, se asegura, no permiten colusión de ningún tipo.
Pero, como dijo el gran Mario Vargas Llosa (y perdonando la expresión), cambiamos mocos por babas. ¿Por qué? Porque el sistema sigue permitiendo colusión, solo que ahora es un poco más difícil, nada más.
El año pasado, me tocó ir a una visita a terreno para una obra en una comuna rural. La obra era fuera de la ciudad y debimos ir, los contratistas interesados, desde la municipalidad en nuestros propios vehículos. El contratista que a la postre ganaría la propuesta, llevó en su vehículo al funcionario municipal que nos atendía (se leía que eran amigos), y en un descuido nuestro que no conocíamos el sector, se perdieron y cuando llegamos al lugar ya venían de vuelta. ¡Pura casualidad!
En innumerables licitaciones, los archivos que contienen planos y especificaciones no se pueden abrir (se entiende que con buenos computadores y buenos programas); cuando se plantean las preguntas o quejas correspondientes, la respuesta llega un día antes de la fecha de cierre de recepción de ofertas, con lo cual no queda tiempo para elaborar un buen proyecto.
En otra ocasión nos tocó presentar un proyecto (planos, muestras y especificaciones) para postular. La licitación fue declarada desierta y en pocos meses se llamó a una nueva licitación usando como especificaciones nuestro propio trabajo.
Un capítulo aparte en nuestro pelambre lo constituyen los requisitos para postular. Entender, elaborar, y preparar la carpeta con los requisitos es más difícil que elaborar el proyecto mismo; una buena parte de los oferentes muere en esa batalla. Leer y cumplir las especificaciones administrativas, desmotiva, baja la moral y hace dar vuelta la página (hasta declaraciones juradas simples exigen, con lo cual todos aquellos que no creen en Dios pueden mentir si quieren).
El día jueves 9 de abril de 2009 se presentó una licitación (1411-522-L109) en la cual se solicita cotizar literas para gendarmería. El cierre de las ofertas es el día martes 14 de abril. ¿Cuál es la trampa? Pues bien, ocurre que la licitación apareció el día jueves santo, con tres días feriados por delante; se solicitarán fotografías (o muestras si es necesario) para las cuales no hay tiempo de reaccionar dado que hay solo un día hábil para el trabajo (lunes). En segundo lugar, las especificaciones técnicas están hechas de manera que obligan a hacer consultas (al menos una); las consultas había que hacerlas en semana santa; el día lunes 13 de abril a las 11 de la mañana (día fijado para la publicación de las respuestas) no se había publicado ninguna respuesta; lógico, nadie tuvo tiempo de consultar. A menos, obviamente, que alguien esté preavisado de la licitación y tenga todo listo. ¿Y los otros oferentes interesados? Sonatum est. ¡Por Dios que es hocicón don Baldo!

El día martes 21 de abril de 2009, se publica una licitación por la adquisición de una HELICE (3086-102-L109) que suponemos es para un motor marino de la Armada. No se publica ningún otro dato técnico (ni plano, ni descripción, etc.) excepto un número de parte, probablemente del manual de la nave en cuestión. Como es un elemento interesante para ofertar por quienes estén capacitados para ello, se me ocurre que interesados debería haber; sin embargo, al no existir mayor información, éstos se desinteresan y le dejan el campo libre a quien ya se ha decidido previamente que sea el adjudicado. Si es por razones técnicas, que son muy entendibles, ¿entonces para qué llaman a una licitación? Otro dato interesante es que la licitación se cierra el día 24 de abril, o sea, tres días para estudiar el tema. Notable.
Suma y sigue. Podríamos presentar más ejemplos pero creo que la idea ya se entiende, ¿verdad? En resumen, hemos hecho uso de la tecnología y de la Internet para crear un sistema que creíamos que sería infalible para parar la corrupción pero, ¡oh divina viveza criolla! inmediatamente ha sido creado el subterfugio velado para burlarlo.
Pero, don Baldo, ¿por qué no ha hecho la denuncia correspondiente cuando le ha tocado vivir estos casos? He reclamado, señora, pero en reclamar se me ha pasado el tiempo (aparte de que se me ha contestado de manera dignamente ofendida con explicaciones de procedimientos y demases) y como yo me gano los porotos trabajando y no reclamando…Yo hablaría con el Alcalde, entonces. Señora, perdóneme pero voy a guardar un respetuoso silencio.

Don Baldomero.

P.S. Ladistanciamascortaentredospersonaseslacoima.

1 comentario:

Anónimo dijo...

putas don baldo. que aprendo con ud!!!!!
y putas qeu tenia razon el italiano!!!!
siga asi...que nadie lo calle!!!
cyberfox18