lunes, 3 de agosto de 2009

El Padre Forbes.

Corría el año 1962, con nuestras ilusiones a cuestas habíamos llegado a La Gratitud Nacional con el fin de estudiar una carrera técnica que ya habíamos iniciado en una modesta escuela industrial en La Florida, fundada por el Padre Estanislao Kachinsky Q.E.P.D. quien era su Director; el Profesor Jefe era don Manuel Antonio Masvidal Jiménez, ex alumno de la misma Gratitud Nacional a la que llegábamos.
Uno de los primeros mensajes que me dejaron mis nuevos compañeros fue que acababan de perder al más querido de sus educadores en un acto de injusticia total cometida por la dirección del colegio ya que lo habían removido de su cargo porque, decían, era malo que los alumnos se encariñaran tanto con un cura y era malo que un cura se encariñara tanto con un grupo de alumnos. Estoy hablando del Padre José Forbes. Lo añoraban, lo comentaban, lo querían y en cada ocasión que se presentaba, hablaban de él, de que qué estaría haciendo, de que lo habían mandado para no se donde, etc. Los que no le conocimos entendíamos a medias no más eso de encariñarse tanto con él, total, había tantos curas. Otra razón de su traslado parecía ser que les permitía decir su garabatito sin enojarse, lo cual le otorgaba un status superior. Ahí sí que comenzamos a quererlo hasta nosotros que no le conocimos, ¿Garabatos? ¡Puchas el cura choro!
Pasaron los años, se acabaron los estudios secundarios, nos graduamos todos, unos para allá, otros para acá en la vida, pero todos, no me cabe la menor duda, con el sello indeleble de esa gran doctrina moral que nos entregaron nuestros superiores, el Padre Quintín García, el Padre Tadeo Pavicic y su excéntrico hermano el Padre Pedro, el Padre Puchinsky y sus clases de religión (saquen el texto…), el Padre Eliseo Job y todos los profesores que nos habían tenido que soportar y enseñar, el Ñatito de química, don Pepe Agramunt (con quien posteriormente tuve la suerte de encontrarme en mi vida profesional), el Maestro Brokering, el Maestro Moreno (Q.E.P.D.), el Maestro Horta (Q.E.P.D.) y muchos otros de los cuales no me recuerdo sus nombres, no porque esté desmemoriado sino porque era tan volado que en esos tiempos nunca me preocupé de saber como se llamaba cada uno de ellos.
Después de tantos años que han transcurrido desde aquella época, estoy seguro de que mis compañeros de curso sentirán la misma gratitud por La Gratitud que yo siento ahora y que en sus corazones guardan un rincón especial por el Padre Forbes, aún los que no le conocieron.
Hace algunos meses tuve la alegría de reencontrarme con dos de ellos, Sergio Pérez Díaz y el hoy Guatón Jorge Kocik Lukijanova. Viejos, canosos, guatones, pero al estar con ellos se siente la sensación de que estás con tus medios hermanos, de estar en la más absoluta confianza; es lo que nos quedó de esos años en que todos éramos más puros (bueno, no tanto que digamos) e inocentes. Lo más impresionante fue que lo primero que me preguntó el guatón Kocik, fue por el Padre Forbes y por el Padre Quintín García. Me pidió teléfonos, direcciones, e-mails (aclaro que él ha estado desde hace muchos años en el extranjero) y buscando y buscando, los encontré a ambos. Al Padre Quintín en Iquique y al Padre Forbes en un sitio web en el que me di cuenta que la adoración que habían sentido por él mis compañeros, se había multiplicado muchas veces en las personas que ahora lo conocen. ¿Qué tendrá este curita? ¿Todavía se podrá decir garabatos delante de él? Tal parece que es algo más porque tiene una multitud de fans que parecen ser incondicionales; jóvenes, no jóvenes, mujeres, casados, padres de familia, etc.
Deberíamos tener muchos personajes como el Padre Forbes en nuestro país, y deberíamos darles tribuna en los medios de comunicación para que trasciendan aún mucho más a nivel nacional con su mensaje, con su presencia y con su ejemplo. Tal vez si hubiera sido así desde el principio, la cosa habría sido diferente de lo que es ahora, ¿No les parece?

Donbaldomero.

P.S.

¿Yquépasaríasilopostulamosparapresidenteenlugardelosqueustedessaben?

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