sábado, 28 de marzo de 2009

Las Maravillas de la Televisión.

Las personas de mayor edad no nos cansamos de admirar el tremendo cambio que significó la introducción de la televisión en nuestra vida cotidiana, sin importar edad, nacionalidad, sexo, preferencias sexuales, situación económica, ideas políticas, ocupación, grado de inteligencia, etc. La diferencia de hábitos y entretenciones antes y después de la TV es marcada. Cuando yo estaba chico, a la hora de la cena, hoy la hora del noticiario, escuchábamos radio. El Reporter Esso, el primero con las últimas noticias, preparado por la United Press o el Noticiario Anaconda para informarse de los acontecimientos realmente importantes del día (¿del día anterior?); luego venía un show que solamente nos imaginábamos a través de lo que oíamos. Podían ser Los Caporales con sus canciones y chistes; Pepe Iglesias El Zorro con sus extraños personajes. ¿Quién podría olvidar al pobre Fernández? terminaba cada show hecho pebre (y de Fernández, nunca más se supo). Otras veces eran artistas de la canción (Sonia y Miriam, o José María de Guadalupe Mujica, o Arturo Millán). A veces se presentaba Monicaco, o Firulete, siempre con humor fino, nunca un garabato. Todos, personajes que para ser vistos y escuchados, más escuchados que vistos, debían estar preparados en su acto, debían estudiar y aprender sus rutinas y recitarlas en vivo, sin equivocarse, buscando el aplauso nada más que con su propio talento, sin agredir a nadie, sin recurrir a las verijas o a las tetas para llamar la atención. En otra radio transmitían La Residencial La Pichanga, con el Pa’tras pa’elante, doña Fortunata, don Pirulín y todos los futboleros de la residencial cuyos nombres reales se me han perdido en la intrincada maraña del alzhaimer precoz. A la hora del almuerzo, en la radio Del Pacífico se transmitía el Hogar Dulce Hogar de Eduardo de Calixto, con la siura Sinjorosita, la Pelá, el maestro Chasquilla, la Raca, el tío Liborio, la Nena y otros. En la noche, del mismo de Calixto, aparecía Copucha el Colegial a quien su mamá (la Mahta, interpretada por Marta Charlín) castigaba por pelusa. No le peguí al ñiño Mahta. Ahí está el hombre del lado Mahta. Nunca escuché un solo garabato; de la existencia de las tetas me enteré por otros medios y las publicidades que nos obligaban a escuchar eran de corta duración y jamás un mensaje subliminal.
Hoy la cosa es diferente. Hoy tenemos la TV. Nunca en la historia de la humanidad se habían presentado tantas oportunidades de transmitir información, imágenes, mensajes, entretención y demases como hoy en la TV (estoy exceptuando a la Internet, que tiene aún más potencialidades pero es más privada, hablamos de la entretención en público). Hemos visto en la TV programas extraordinarios, la llegada del hombre a la luna, Creaciones con el gran Jorge Dahm, La Manivela, La Belleza de Pensar (la original, la del caperuzo Cristian Warnken, no la imitación pobre de hoy), A Esta Hora Se Improvisa, con verdaderos monstruos de la inteligencia y la comunicación como don José María Navasal, su esposa doña Marina, don Julio Martínez, etc.
Ha habido grandes momentos y programas televisivos y nos ha dado mucho placer verlos y escucharlos. Recuerdo los estelares de Gonzalo Beltrán, los humorísticos Medio Mundo, el Jappening con Ja, Al Sur del Mundo, Tierra Adentro (que la tienen más afuera que adentro, de un canal para otro, a pesar de que es uno de los mejores programas de chilenidad que tenemos), incluso hasta de algunas teleseries me acuerdo. ¿Saben ustedes por qué esos programas gustaban o gustan? Porque eran la culminación de un proceso de inteligencia creativa a nuestro servicio. Preparar uno de estos programas demandaba mucho trabajo, muchos ensayos, muchas horas, discusiones y aporte de talentos de variada índole.
Qué lástima que hoy quede tan poco de esa creatividad. Siempre he pensado que la actual televisión chilena (con algunas excepciones) se puso mediocre, noticias o temas que duran 15 minutos en pantalla, que los pobladores que reclaman porque la panadería emite humo, que el niño violado por su madrastra, que la demanda por injurias de una tetona a otra, etc. Los programas en vivo, de conversación, son más una exhibición de vestidos y cueros pelados que una exposición de ideas que enseñen algo. Cualquier mediocre sale en pantalla y todos lo miramos como si estuviéramos mirando a un Charles Chaplin. Lo peor es que casi todos se entretienen. En fin, la TV hoy se orienta a complacer a mentes con pocas aspiraciones y pocas luces que se conforman con escuchar tonteras acompañadas de estridencias y garabatos. ¿Cómo es posible que el canal de la UC exhiba los famosos realitys? Es posible, Don Baldo, porque la chusma, que es mayoritaria, es un muy buen objetivo publicitario. Y a la chusma le gusta la ordinariez. Si no, no sería chusma. Si se le entregaran programas con contenidos culturales o con enseñanzas positivas, entonces la chusma se aburriría y bajaría el rating, y al bajar el rating ya no tendría el canal tantos avisadores, y con menos avisadores ya no tendrían más financiamiento que es el objetivo final. ¿O usted cree, don Baldo, que están en esta actividad por vocación comunicacional? ¡No señor! Están en esto porque les interesa la guita (como dijo el argentino), y si la guita baja o no alcanza, entonces hay que hacer lo que sea para que suba. ¡Ah! Yo estaba seguro que el objetivo era un objetivo social, cultural, noble. ¡Qué noble ni que ocho cuartos, don Baldo. No sea iluso. Si no hicieran lo que hacen para mantener el rating, ¿cómo cree usted que les podrían pagar los tremendos sueldos a todos? ¡No señor! Lo social, cultural y noble no paga, señor. Lo que rinde guita es lo masivo, o sea, lo ordinario. Pero dígame entonces, caballero, ¿por qué si quieren poner estridencias, o percusiones, o grandes alborotos cuasi musicales para atraer a la chusma, no ponen una Sheherezade con su maravillosa percusión, o un Karmina Burana con su Oh Fortuna Velux Luna y ponen puras leseras? ¿Será por los derechos de autor? ¿Les saldrá muy caro difundir, en lugar de los espantosos realitys, historias relacionadas con nuestra propia historia, presentar sainetes, en fin, cualquier tipo de programa en que se vea que hubo arte, creación, halo divino? Ahí si que no sé, don Baldo, ocurre que yo no soy experto en TV y además no me pasaron Sheherezade ni Karlina Turana ni a lo divino en el colegio, así que no podría decirle. Lo que yo le recomendaría es que organice una jornada de protesta enfrente de algún canal y lo más seguro es que lo atiendan y hasta capaz que cambien la programación. Eso sí, tendría que llevar harta chusma para que metan harta bulla y harto miedo. Pero, ¿usted cree que la chusma se prestaría para una jornada antichusma? ¿Y por qué no? ¿Acaso no sabe que la chusma, lo que menos hace es pensar? Si lo hiciera, ¿cree usted, don Baldo, que verían la mugre que les ponen los canales?

donbaldomero.

P.S. HacetiempoquequeríadecirloquedijeperonomeatrevíahastaqueescuchéadoñaMarinadeNavasalopinandolomismoqueyoasíquemeatreví.

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