martes, 27 de enero de 2009

¿Será verdad que somos sinvergüenzas?

Hace un montón de años atrás, durante una cena en alguna ciudad de Italia, un amigo italiano me dijo que los chilenos éramos famosos por la falta de escrúpulos con que se nos conocía. Obviamente reaccioné defendiéndome y argumentando para tratar de revertir la imagen con la que se nos asociaba pero debo confesar que mi defensa fue, lo suficientemente fuerte como para que el italiano viera que me había ofendido como también lo suficientemente débil para evitar que él se enojara y no tener que pagar yo la cuenta al final de la cena. Al día siguiente, uno de mis colegas de viaje (era un viaje profesional) trató de robarse unos álbumes de fotografías que nos estaban mostrando en una reunión de trabajo. No pudo, no lo dejé. Pero el resto del viaje para mí fue un martirio ya que él se encargó de que así fuera, en venganza por mi atrevimiento. Ojo, que estamos hablando de profesionales, de ingenieros, titulados, y con jefaturas importantes en la empresa en donde trabajábamos. Algunos días después, almorzando en un restaurant en Roma, antes de que nos robáramos unos vasos muy hermosos en los que se nos habían servido los correspondientes mostos, el mozo nos regaló a cada uno un vaso. Cuando le pregunté a nuestro anfitrión la razón del regalo, nos dijo que cuando llegaban chilenos se hacía eso pues ellos sabían que igualmente los vasos desaparecerían.
En otro viaje, esta vez en Nueva York, me trataron de gil (unos amigos residentes chilenos) porque yo no tenía intenciones de robarme las hermosas toallas del hotel en que me alojaba. Todos lo hacen, Baldo, decían; si los gringos no se darán ni cuenta, gil, decían; si estos gringos son todos unos giles, gil, decían, mientras los gringos giles se empeñaban en construir transbordadores, portaaviones, megaestructuras, etc.
¿Cuánta razón tenía el italiano? ¿Será verdad que somos sinvergüenzas? Pareciera que sí. Desde luego que como protesta por esta ofensiva pregunta y por mi condicional y débil respuesta afirmativa, se elevarán miles de voces diciendo que cómo se le ocurre, que qué se ha imaginado, que traicionero, que usted será pero yo no. Hasta capaz que se me demande. Como existe la posibilidad de que se me demande, entonces voy a cambiar mi respuesta de afirmativa a negativa (igual de condicional y débil).
Sin embargo, hay hechos que nos traicionan, hay ejemplos que le dan la razón al mentado italiano. Vamos viendo dijo el ciego:
Caso 1.
¿Se acuerdan del Piñeragate? El Piñeragate fue un escándalo político chileno
ocurrido el 23 de agosto de 1992 y protagonizado por el precandidato a la presidencia de 1993, candidato a la presidencia de 2005, candidato a la presidencia hoy en 2009 y ex senador Sebastián Piñera. Este caso comenzó cuando, en un programa de T.V. en directo y mediante una grabación telefónica clandestina, se reveló una conversación en la que Piñera descalificaba a la también candidata y diputada Evelyn Mathei. Sebastián Piñera y Evelyn Matthei, miembros de la denominada patrulla juvenil de la derecha chilena, intentaban convertirse en el abanderado del pacto político Unión por el Progreso. Fue en este ambiente cuando se divulgó una conversación telefónica entre Piñera y su amigo Pedro Pablo Díaz, y en la cual le comentaba una maniobra para bajar de la carrera a su contendora Matthei, o por lo menos ponerla en una situación difícil para que bajara su credibilidad frente a los electores. Esto se reveló en un panel durante el programa A eso de..., de dicho canal, por parte del entonces presidente de la televisora, Ricardo Claro (Q.E.P.D.) y ante la atónita reacción de Piñera (participante del programa de debate).
En la grabación, se escuchaba la voz de Sebastián Piñera junto a su amigo Díaz, comentando cómo encerrar en un debate de televisión a Matthei, insinuando que debería hablarse del divorcio
para que la candidata quedara en una postura incómoda debido a su reconocido conservadurismo y revelara ciertas contradicciones de la candidata, como por ejemplo, demostrar que Matthei profesaba el catolicismo pero no lo practicaba. Si la conducta de estos señores no es sinvergenzura, ¿entonces qué es?
Caso 2.
En los últimos años de la dictadura chilena, el entonces jefe del SERPLAC de Aysen y hoy próspero empresario nacional, José Yurasek, transfiere a manos de privados el 96% de los derechos de aprovechamiento de agua de los ríos de la región, privados entre los que él era uno de los mayores accionistas. Astutamente, a fines de los 80 Yurasek vende estos derechos a Endesa, que en ese momento era chilena y posteriormente fué vendida a Endesa España. Este negocio, que catapulta a Yurasek a la fama entre las páginas de revistas de economía y negocios, convierte a la trasnacional en la dueña del 80% de los ríos de Chile, y del 96% de los ríos de Aysén; es decir, el agua, elemento fundamental para los regadíos y el consumo humano, ya no pertenece a la gente que ha vivido toda su vida a orillas de los rios que la proporcionan, sino que pertenece a una empresa extranjera, así de sencillo. Lindo, ¿cierto?
Caso 3.
El día 24 de julio de 2006 el empresario Sebastián Piñera adquirió por intermedio de la Corredora Banchile, un 0,9% del capital social de LAN, a nombre de Inversiones Santa Cecilia, sociedad en donde compartía, a la sazón, propiedad con su señora e hijos.El mencionado paquete accionario fue adquirido a $3.280 por acción; ello significó unos 9.840 millones de pesos chilenos, que son unos US $18 millones (bonita suma, ¿verdad? ¿De donde saldrían US $18 millones en manos de una persona cincuentona que ha trabajado 25 años? ¿Del trabajo honrado? Supongamos que sí). El día inmediatamente siguiente de que se materializara la compra por el empresario (la cual fue efectuada al contado), LAN dio a conocer los estados de resultado de la empresa, donde se informó que la empresa había tenido una utilidad de un 31% y, a la vez, se anunció que se entregaría un dividendo provisorio de $84 por acción, a partir del día martes 22 de agosto. Hay que destacar que desde el día 26 de abril de 2006, el señor Piñera era miembro del directorio de LAN. En esta maniobra, se embucharon nada menos que 252 millones de pesos. Este señor fue sancionado por este caso.
¡Puchas que son sinvergüenzas!
Caso 4.
Soquimich, una empresa minera que se dedica a vender minerales no metálicos extraídos de la pampa, de donde antes se extraía el salitre, durante el gobierno militar estaba bajo administración de Corfo, y cuando vino la era de las privatizaciones fué vendida (junto con Endesa, Entel, Ecom y muchas otras). En ese tiempo y según testimonio del Director de Corfo de la época, (este testimonio se encuentra grabado en el senado) la traspasaron a Julio Ponce Lerou que ofreció a cambio (debido a que no tenia dinero) una vacas que tenía en el sur. Soquimich fue privatizada y creció mucho hasta transformarse en una empresa internacional. ¿Que pasó con las vacas? Se les murieron. Dijo Balzac que detrás de cada gran fortuna hay un crimen.
Caso 5.
10 de julio 2004. El ex Subsecretario de Transportes, Patricio Tombolini, fue sentenciado a tres años de prisión y un día, y al pago de 36 millones de pesos como responsable de dos delitos de cohecho en el denominado casos coimas, por el otorgamiento ilícito de permisos para plantas de revisión técnica en la Sexta Región. El fallo, que condenó a otros 8 involucrados, sentenció que el ex timonel quedó inhabilitado perpetuamente para ejercer cargos públicos. Las acusaciones de Carlos Filippi (empresario de la zona que detentaba el casi monopolio de las plantas de revisión técnica y que comenzó a perder bonos con el gobierno) respecto de que algunos funcionarios de gobierno habrían recibido dineros a cambio de adjudicaciones ilegales de plantas de revisiones técnicas en la sexta región (Judas), dejaron al descubierto un manejo fraudulento por parte de más de diez miembros de la alianza de gobierno. Este caso es emblemático. Funcionarios de gobierno, parlamentarios, empresarios, todos ellos coludidos para saltarse los procedimientos que la moral y la ley les indican, con el fin de aprovecharse de los demás. ¡Viva la democracia!
¿Sigo? ¡Nooo! Pero si hay montones de casos como para llenar varios libros, tenemos el caso chispas, el caso mopgate, las AFP, las isapres, LAN-cargo, ¿Sigo? ¡Nooo! O.K. pero entonces no digan que yo soy hocicón o que soy exagerado. Parece que el italiano tenía razón, ¿verdad? Lo que más me tiene intrigado es: ¿Cómo supo el italiano?

Don Baldomero.


P.S.
Lobonitodetodoestoesquecapazquehastaelijamospresidenteaunodeestosseñores.

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